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01/05/2010

Noticias en Familia - 14 de julio de 2010


Sumario

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La palabra del Padre general

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Para gloria del Padre que está en el cielo

Hoy son muchos los jóvenes que vuelven a darle importancia al hábito religioso. Sin entrar en esta discusión, estoy convencido  que la verdadera visibilidad de nuestra vida consagrada está en el testimonio de alegría que damos al vivir con los criterios del Evangelio en nuestra vida privada y pública. Alegría de la fe y de la caridad, alegría de ser un hombre de Dios y fraterno, alegría del perdón y de una vida sencilla, alegría en la escucha y la entrega generosa a las personas encomendadas en la misión, alegría de la responsabilidad y la laboriosidad, alegría de la tolerancia y el respeto de la diferencia, alegría de la humildad y de la magnanimidad.
No hemos optado por este estilo de vida para hacernos ver. Nuestra opción se fundamenta en una experiencia del amor de Dios y para corresponderle, hemos decidido hacer de toda nuestra vida un acto de amor al Dios-Amor y a los hermanos a quienes él ama. Esa nueva orientación de nuestra vida con lo que tiene además de renuncia y de entrega,  nos llena de sentido y de alegría. Vivimos de acuerdo a nuestro estilo evangélico nos vean o nos vean, interese o no interese nuestra forma de vida a quien nos ve vivir, moleste o no moleste nuestro estilo de vida, nos respeten, nos critiquen o nos persigan, como nos anunció Jesús, nuestro único Maestro y nuestro único Señor, que también fue perseguido.
 El valor de nuestra vida depende de la fidelidad, la coherencia, la veracidad, la constancia y la humildad de lo que somos. Yo entro a una iglesia a hacer una visita al Santísimo aunque la iglesia esté vacía y no me quedo allí hasta que entre alguien que pueda verme. Yo soy fiel a mi voto de castidad porque lo considero un valor evangélico que plenifica, aunque sea motivo de burla para los vecinos del barrio donde vivo. Y soy casto también cuando estoy solo ante el ordenador. Sigo relacionándome con quien me humilló en público en una ocasión aunque otros se vengarían porque estoy convencido de que quien me ofendió es un hermano, hijo como yo del mismo Padre. La visibilidad de nuestra vida cristiana es esencial para la misión:  Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. (Mt. 5,15-16).
 Pero hay una visibilidad que a veces no tenemos en cuenta: la gente nos ve vivir de manera diferente a lo que proclamamos. A mí me gusta llevar el hábito pero no para dar testimonio de Jesús, sino para que los demás me consideren. Yo prefiero pasar desapercibido, sin hacerme notar, “efacé”, porque así puedo ir a cualquier parte sin que sepan quién soy. Nos mostramos como religiosos y predicamos a favor de la opción por los pobres, pero el coche que manejamos le está diciendo a la gente que no somos pobres. La gente sabe que somos religiosos porque vivimos en la parroquia o en el colegio, pero se escandaliza cuando nos ve entrar muy avanzada la noche en la residencia religiosa, y en otras ocasiones bajo los efectos del alcohol. Nos escuchan hablar siempre de dinero, predicar ideas de libros y nunca nos han sorprendido haciendo una visita al santísimo o hablando con convicción de Jesucristo y de las cosas del Espíritu. La gente sabe que tenemos que vivir en comunidad, pero observa que un hermano de comunidad está siempre afuera, no se priva de ningún viaje, cosa que no pueden hacer muchos que están casados. Esto también es visibilidad de nuestra  vida religiosa y es mucho más elocuente que la sotana o el clergyman que nos ponemos para asistir a un acto oficial o para visitar a los enfermos de la parroquia.
Esto se llama hipocresía: hay contradicción entre lo que se proclama y lo que se vive. Esto hace mucho mal a nuestra vida y a la misión, e impide que no seamos atractivos para los jóvenes: los aleja en vez de acercarlos.  No nos damos cuenta de que nuestra conducta se ha ido adaptando cada vez más a los usos y costumbres del mundo en que vivimos, porque nos hemos ido alejando de los criterios del Evangelio, olvidándonos de Jesucristo,  el Dios-Amor,  y hemos ido perdiendo el entusiasmo que nos hacía vivir con alegría de una forma nueva.
Jesús nos da elementos para un examen de conciencia en Mt. 23. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! (Mt. 23/13,15, 24-25)
En una de mis visitas a las comunidades, vino a verme una vez un joven de unos veintidós años que participaba de uno de nuestros grupos donde se reflexiona y se trata de vivir nuestro carisma. Me hizo este planteo: “Padre, estoy queriendo definir mi vocación. Me encanta el carisma de Betharram y me encanta también la espiritualidad de un movimiento al que asisto con mis padres. En este movimiento me gusta mucho como viven los religiosos, mientras que no me gusta cómo viven los religiosos de Betharram” Imagínense con qué dolor le dije que tenía que rezar y hacerse ayudar para discernir no lo que le gusta sino lo que Dios quiere de él. Supe que ese joven entró donde le atraía cómo vivían los religiosos. Nuestra vida habla por sí sola. Nuestra conducta manifiesta las verdaderas motivaciones que llevamos en nuestro corazón, lo interior y lo exterior se relacionan como dice San Miguel Garicoits.

Gaspar Fernández Pérez,SCJ


nef-etchecopar.jpgEl Padre Augusto Etchecopar escribe...
en su cuaderno íntimo nº 38 (1854)

Sí, no puedo dudarlo: el sacerdocio es algo tan sublime, tan divino que el Sacerdote tiene que ser otro Jesucristo.
Salvador mío, ¡qué representante miserable tendréis! Qué copia imperfecta, degradada, irreconocible de ese modelo admirable, de vuestra santidad, Dios mío, de vuestras perfecciones, Jesús. Y sin embargo todo es posible, pues todo lo puedo en quien me conforta (Flp 2, 13). Puedes cambiar piedras en hijos de Abraham. Lléname, Señor, de tu espíritu… Si el Espíritu del q8ue resucitó a Jesús de entre los muertos habita en mí, dará también la vida a mi cuerpo mortal. (Cf. Rom 8, 11) Haz revivir en mi, aumenta, dilata este espíritu de fuerza y de gracia que te has dignado concederme en la ordenación. Que corresponda a tu gracia, que ponga mi confianza en la Santísima Virgen, vuestra Madre.
¡Jesús, espero en ti! ¡Jesús, espero agradarte! ¡Jesús, qué bueno eres! Deseo alabarte eternamente.


Año sacerdotal

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 Conclusión y acción de gracias

Con motivo de la clausura del año sacerdotal participé en el encuentro de sacerdotes, en Roma, junto al Papa. He estado contento de escuchar al cardenal Marc Oueller, arzobispo de Québec. Dijo cómo, ordenado sacerdote después del Concilio, empezó su ministerio en una época turbulenta para la Iglesia; y cómo la atravesó privilegiando el amor de la palabra de Dios, el amor de la oración y la atención a los pobres.
Recibí gustoso lo que en sustancia decía Benedicto XVI, en su homilía de la fiesta del Sagrado Corazón: ser sacerdote no es una glorificación personal sino un don de Dios que se acepta con gratitud y humildad.
He vivido intensamente la adoración eucarística de la noche del jueves, impresionado por el profundo silencio que reinaba en la plaza San Pedro. Un sacerdote de Brasil estaba a mi lado: durante la intervención del Papa no paraba de inclinar la cabeza en signo de aprobación. Delante de mí, una brasileña intentaba arrodillarse sobre el empedrado de la plaza, pero no duraba mucho a causa de un dolor en la rodilla; se arrodillaba, se sentaba, se ponía de rodillas. Un poco más lejos, una africana rezaba con tanto fervor que comunicaba a su alrededor el gusto por la oración.
Luego, fueron los testimonios de sacerdotes; de Ars, el cura actual, de Buenos Aires, un sacerdote de Barracas; de Jerusalén, un obispo auxiliar recientemente consagrado hablaba desde el Cenáculo en donde Jesús nos hizo don del Sacerdocio.
En África Central, conocemos una situación eclesial particular. Lo que se produjo, exige de nosotros, sacerdotes misioneros, volver a descubrir lo que es la misión con los sacerdotes del país, para que no exista ni “nosotros” ni “vosotros”. Cómo anunciar juntos la Buena Noticia sin oposiciones ni divisiones: todo un camino de conversión y de comunión para cada uno de nosotros.
En Roma he visto los lazos de comunión que hay entre las comunidades de vía Brunetti y de la iglesia de los Milagros, sin olvidar una agradable visita a Villa del Pino (Monteporzio) – que nos une, al nuevo Centro San Miguel de Bouar, en la acogida y cuidado de los enfermos del SIDA.
En Roma, me he encontrado con Padres que no había visto desde hace años.
El 11 de junio, hemos festejado el Sagrado Corazón junto al Papa. El 12 de junio de 1965, fui ordenado sacerdote en Milán con otros 4 compañeros. ¿Qué evoca el Corazón de Cristo al sacerdote del Sagrado Corazón que soy? Justamente estos días leía en la NEF (14 de mayo de 2010), el testimonio del Hno. Athanase que se empeñe en no dejar que el P. Garicoits le ayude a vaciar el tacho de la basura. La humildad a que nos invita Benedicto XVI es la humildad del Corazón de Cristo, que hace resaltar el Manifiesto de san Miguel.

Mario Zappa, SCJ


Santa María de los Milagros | Nuestra Señora de Betharram

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La que salva de las aguas (2)

Hacia el año 1940, la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Betharram se instituyó y se fijó en la fecha del 28 de julio: ese mismo día del año 1912, Monseñor François Gieure, obispo de Bayona, había coronado la estatua de Nuestra Señora y del Niño con las coronas ofrecidas por Pío X y llevadas desde Roma por el P. Víctor Bourdenne, procurador general de la Congregación, en presencia de 10 obispos, 600 sacerdotes y 3000 peregrinos.

Santa María de los Milagros está unida a otra historia que vale la pena contar. Muchos de los que frecuentan el santuario romano van a rezar ante una magnífica estatua, toda de blanco, colocada en una capilla lateral. Representa a Nuestra Señora de Betharram, copia del original conser-vado en Francia, en el santuario de Betharram confiado a los Sacerdotes del Sagrado Corazón.
En el Bearne, en el lugar llamado Betharram, se encuentra un antiguo santuario mariano. A sus pies, corre el Gave que bordea la gruta de Lourdes, un poco al resguardo. La historia de estos lugares se hunde en la noche de los tiempos.
Era hace más de 500 años. Una joven recogía flores al borde del Gave de aguas profundas y con muchos remolinos. Para completar su ramillete, atraída por los colores vivos y un perfume encantador, acercó mucho a la orilla; su pie resbaló sobre la hierba mojada. E, instantáneamente, fue arrastrada por la corriente. No había nadie para escuchar su llamado de socorro; pero su fe fue mayor que su angustia. Invocó a la Virgen y en seguida, sin saber de dónde, una rama apareció en la superficie del agua, justo a tiempo para ofrecerle una preciosa ayuda. La rama estaba guiada por una fuerza bienhechora e invisible: la niña se agarró y fue arrastrada a la orilla. En señal de agradecimiento por la gracia recibida, mandó hacer a un hábil orfebre una rama de oro que ofreció a la Virgen del Santuario. Y por eso, la Virgen es venerada desde hace siglos en el lugar con el nombre de Nuestra Señora del Bello Ramo, beth-arram en dialecto bearnés.
La devoción popular la ha proclamado “protectora de los niños” y cinco siglos de gracias extraordinarias han confirmado que la Madre de Dios había aceptado el título. El río, con sus trampas y sus peligros, es la imagen del gran río de la vida, atravesado por los torbellinos de las desgracias y de las tentaciones.
Su Santidad el Papa Pío X era devoto de la Virgen de Betharram al punto de ofrecerle dos magníficas coronas de oro, formadas por ramos entrelazados. A ese bello home-naje, el Pontífice añadió una dedicación: “Que el Hijo y la Madre se dignen aceptar los dones que les hacemos y que, colmando nuestros deseos y esperanzas, nos reserven un día la corona de gloria que nadie podrá empañar.”
Por otra parte, fue el mismo Pío X quien entregó la iglesia Santa María de los Milagros, con los locales anexos, a los Padres de Betharram que ocupaban hasta entonces la iglesia de los Santos Ángeles Custodios en el Tritón, entonces derribada. Desde 1915, están en la iglesia de la plaza del Popolo, consagrando así el hermanamiento espiritual entre el santuario romano y el pirenaico.

Giuseppina Sciascia
"Madre di Dio", julio de 1990

Del lado de Betharram, la fundación de Roma se debió a la necesidad de tener una procura sobre todo para hacer avanzar la causa de canonización del P. Miguel Garicoïts y para recibir a sacerdotes estudiantes. Por intermedio del P. Saubat, en agosto de 1904, el Consejo General examinaba la propuesta de la iglesia de los Santos Ángeles Custodios, entonces restaurándose y privada de capellán. Después de meses de tratativas y de trabajos, el 2 de octubre de 1905, la iglesia de los Santos Ángeles Custodios fue reabierta al público, en presencia del Superior General, el P. Bourdenne, del Secretario de Estado, el Cardenal Merry del Val, y de otras personalidades eclesiásticas. El primer Superior y Procurador fue el P. Fargues. La iglesia de los Santos Ángeles Custodios fue derribada por la municipalidad de Roma a fines de 1916 por exigencias urbanas. Pero la presencia de los betharramitas en la “Ciudad Eterna” continuaba en la iglesia de Santa María de los Milagros de la plaza del Popolo (R. Cornara, archivista)


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POEMA A NUESTRA SEÑORA DEL BELLO RAMO

Madre llena de ternura,
que vienes a sacarnos de nuestros desastres
frente a nuestros duros combates y todos nuestros peligros
nos tiendes tu bello Ramo.

Incluso cuando el infierno nos impone sus miserias,
estás cerca de nosotros, tú, Madre nuestra,
rechazas lejos de nosotros todo el mal y todo lo que es falso,
tendiéndonos tu bello Ramo    

Y cuando nuestro corazón se arrastra por un sendero de desesperanza,
abres nuestros ojos para alcanzar el ramo de la esperanza,
nos conduces a un sendero nuevo,
ofreciéndonos tu bello Ramo

No dejes que la malicia del pecado nos vuelva sordos;
guárdanos atentos a tu voz de amor;
saliendo del abismo de las aguas,
te cantaremos, Virgen del Bello Ramo 

Jean-Paul Kissi (novicio, Vicariato de Costa de Marfil)


Cantar, es rezar dos veces

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El 21 de mayo, víspera de Pentecostés, apareció un CD que ofrece un rico florilegio de cantos a san Miguel Garicoïts, a la Beata Miriam y a Nuestra Señora. Para saludar esta iniciativa, publicamos la presentación que hacen de él los Padres de la comunidad de Pau.

San Miguel Garicoïts es el fundador de la Congregación de los Religiosos de Betharram. Falleció en 1863 en Betharram. Cantar a Miguel Garicoïts, es cantar al Amor del Corazón de Jesús por todos los hombres, es extender por nuestra cuenta su Aquí estoy sin retraso, sin reserva, sin vuelta atrás y por amor.
La Beata Miriam de Jesús Crucificado, María, “la pequeña árabe”, es la carmelita venida del país de Jesús, su Galilea natal. Falleció en 1878 en Belén. Cantarle, es cantar a la acción maravillosa de Dios en ella: cuanto más impregnado está uno de Dios, tanto más Dios se manifiesta de manera extraordinaria en él: en Miriam, todo es excepcional.
Cantar a Nuestra Señora de Betharram (la Virgen del Bello Ramo), es cantar a la acción previsora de Dios en el corazón de María preparada para ser la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia. Cantarle, es agarrar el ramo que nos tiende, como lo tendió a aquella pequeña niña arrastrada por las aguas del Gave de Betharram. Los torbellinos de la vida nos amenazan o nos arrastran, agarremos su “bello ramo”…
Cantar la misa del Espíritu Santo en la Casa “San Miguel” de Pau, es extender el deseo insistente de nuestra Beata. Con bastante anterioridad al concilio Vaticano II que mucho insistió sobre el lugar del Espíritu Santo en la oración de la Iglesia, Miriam, ya recordaba esa exigencia evangélica. Cantemos al Espíritu santo que guía e ilumina a la Iglesia.
Canta la “Pequeña Coral San Miguel”. Canta la misa del Espíritu Santo cada 2º martes del mes, a las 19h00, en la capilla de la Casa San Miguel, antiguo Carmelo de Pau en donde vivió durante mucho tiempo nuestra Beata. Canta la misa solemne del día de la fiesta de la Beata Miriam de Jesús Crucificado, celebrada el sábado más próximo al 24 de mayo. ¡Canta!...

Los Padres de la Casa San Miguel (Pau)

cdmini.jpgPara adquirir el álbum “De san Miguel Garicoïts a la Beata Miriam”, 24 piezas sonoras que alternan cantos y piezas de órgano (15€), contactar con: petitchoeur.saintmichel@orange.fr


5 minutos con... el Padre Valan Kanagaraj

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La India es el más joven y el más dinámico Vicariato de la Congregación, del punto de vista vocaciones. En mayo pasado, tres nuevos sacerdotes fueron ordenados: el P. Subesch Odiyathingal, el 8; el P. Valan Kanagaraj, el 14; y el P. John Britto Irudhayam, el 1. Entrevista con el ordenando de San Miguel Garicoïts.

Nef: P. Valan, ¿cómo te sientes hoy? ¿Qué cosa cambió la ordenación en tu vida ?
- Sentir que Dios tiene piedad de mí, me causa una gran alegría. La ordenación es una bendición que Dios me ha concedido para hacer de mi uno de sus ministros y un mediador entre su pueblo y Él. En el fondo, nada ha cambiado, si no es que me llaman Padre y ya no más Hermano... (Bromea). Lo que no he podido cambiar a lo largo de mis trece años de formación, no ha podido cambiar con mi ordenación. Mi deseo es sencillamente ser un buen Sacerdote, y rezo por eso.

¿Qué ejemplos despertaron tu vocación, en tu familia, en los sacerdotes encontrados…?
- Para ser sincero, nadie a mi alrededor ha sido un ejemplo particular que haya podido despertar mi vocación. Por otra parte, he oído hablar de un hombre manso, llamado Miguel Garicoïts, y de su espiritualidad, y a él he querido parecerme poniéndome a disposición de Dios.

¿Qué te ha llevado a llamar a la puerta de Betharram?
- Le diré francamente que antes no diferenciaba entre diócesis y congregación; eso antes de entrar al seminario. Ahora agradezco a Dios por llamarme a formar parte de la familia de Betharram y estoy orgulloso de ser betharramita. Compartir la pena disminuye la pena por la mitad; compartir la alegría hace redoblar la alegría. Por eso, no ceso de transmitir a los demás la alegría que experimento en el Señor.

Entraste en Betharram hace 13 años, cómo ves a esos años de formación?
- Estoy satisfecho y feliz por mis años de formación, Me permitieron, entre otras cosas, darme cuenta de que la vida sacerdotal no es un estado que uno alcanza una vez por todas, sino que hay que cultivarlo sin cesar. Si se empieza a estancarse después de la ordenación, se corre el riesgo de degenerarse. Por el contrario, si prosigo mi ruta aceptando los cuestionamientos, puedo ser un hermoso instrumento en las manos de Dios.

¿Durante tu experiencia en la diócesis de Bidar, qué aprendiste de la misión y de las personas a quienes te enviaron?
- Una disponibilidad total, un compromiso y una entrega en cuerpo y alma, ésas son las cualidades que hay que desarrollar. Es lo que aprendí en la misión de Bidar. A pesar de su gran pobreza, la gente con quien entré en contacto allí es cálida y acogedora.

¿Cuál es tu ministerio actual?
- He sido nombrado asistente del P. Anthony Britto scj, párroco de la iglesia S. José de Adigondanahally, en Bangalore. Es una actividad exigente, pero espero llegar a cumplir bien mi misión con la oración y con la ayuda de nuestra Congregación.

Según tú, ¿qué desafíos esperan al religioso-sacerdote en la India, en el 2010?
- Como sacerdote religioso, tengo que ser exigente conmigo mismo para intentar ofrecer el testimonio de una vida ejemplar. Es bueno citar a alguien como ejemplo. Por eso debo preguntarme: ¿Cómo hacer para ser un ejemplo para los demás? Es un verdadero desafío.

San Miguel soñaba formar campamentos volantes a disposición de la Iglesia y a la escucha de la gente, ¿tiene usted proyectos, o sueños, para el futuro de Betharram?
- Mi proyecto es y será siempre el proyecto de la familia a la que pertenezco. Trabajar con ardor para la gloria de Dios es mi proyecto actual. Si Dios lo quiere, me gustaría trabajar en el futuro para las poblaciones excluidas de la sociedad civil en la India, en particular por los llamamos los “eunucos”. [NR:  los “eunucos” o “hijras, son una comunidad de travestis, homosexuales, transexuales, a veces castrados, que viven en el ostracismo y que son obligados a la prostitución y a la mendicidad para sobrevivir.

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In memoriam | Brasil: P. JOSÉ ANTONIO DA SILVA, SCJ

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Jaboticatubas, 19 de abril de 1956 | Belo Horizonte, 2 de julio de 2010

El P. José Antonio da Silva nació en la parroquia de Santana do Riacho (Jaboticatubas, Estado de Minas Gerais), el 19 de abril de 1956. Hizo sus primeros votos en Paulínia el 22 de enero de 1986, y fue ordenado sacerdote el 30 de noviembre de 1991. Más tarde se trasladó a las comunidades de Conceição do Rioverde (1992), Douradina (1993-1996), Belo Horizonte (como cura de 1997 a 1999), Passa Quatro (2000-2003) y Belo Horizonte (2004-2010).

Nos deja una figura legendaria. Durante los más de veinte años que pasó en la Congregación, dejo su impronta en lo más profundo de cada uno de nosotros. Era muy betharramita, por eso subrayamos en él tres rasgos auténticos de esta vocación: la Cruz, el servicio, la sencillez.
Como discípulo de Jesús José cargó muy pronto su CRUZ siguiendo a Jesús: cruz del trabajo: a los 7 años aprendió a cocinar; a los 10 años, se empleó con unos vecinos para hacer los servicios propios de su edad; entre 14 y 17 años encontró un patrón, un mayorista, que no tenía muy en cuenta que era un adolescente y le imponía ritmos exagerados de trabajo, especialmente para cargar y descargar grandes pesos como sacos de cereales de hasta 60 kilos: quedó marcado hasta en su carne porque se interrumpió su crecimiento y se transformó su esqueleto, un hombro más alto que otro… A los 17 años se puso a trabajar en un restaurante de Santa Lucía que estaba situado en el terreno de la parroquia de san Juan Bautista. Trabajó allí unos años hasta que entró en la Congregación, llegando a hacerse el jefe del lugar. Cruz de la vocación: José tomó la parte que no quiso el joven del Evangelio: A los 25 años vendió todo, o sea la parte comercial, dio el dinero a los pobres – en este caso a su mamá que dejaba sola en el mundo – y se unió a la comunidad betharramita que vivía al lado; y tuvo coraje para retomar los estudios, porque hasta entonces no había hecho más que cuatro cursos de primaria y además sin continuidad… Cruz del sufrimiento: ¡cuántos años hace que está en tratamiento, deteriorándose su cuerpo poco a poco hasta la larga agonía que precedió a su muerte! Y todo esto vivido con la sonrisa, siempre con el mismo humor, sin quejarse nunca.
José ha sido un hombre de SERVICIO y de fraternidad. En comunidad, sabía acoger a los hermanos y lo hacía con su habilidad para cocinar: ¡En el seminario, se ingeniaba para suplir la falta de dinero en ese ámbito! Fuera de la comunidad, en pastoral, el trabajo lo relacionaba con todos. Era conmovedor ver cómo los jóvenes se apegaban a él que no había tenido juventud…
Enseguida se ve que la SENCILLEZ hacía parte de sus muchas cualidades. En contra de lo que podía haber pasado, nunca vivió la vida consagrada y el presbiterado  como promoción social: todo lo contrario, había conseguido mayor disponibilidad. Era un hombre de diálogo, escuchando a los más sencillos. No entraba en conversación teórica, entraba en relación intercambiando recetas de cocina o secretos de plantas medicinales, y a partir de ahí, llegaba al corazón de la gente. Se identificaba con los más olvidados, especialmente las personas de origen afro y participaba de sus fiestas: ¡en su última celebración anual de octubre de 2009, había sido coronado rey de su Congo! Una de sus últimas alegrías en esta tierra habrá sido participar en una celebración de “Congado” en el seminario.
¿Podemos invocarlo? No es ciertamente un modelo convencional de santidad. Pero el evangelio nos dice: Felices los que tienen el corazón puro porque verán a Dios. Y seguro que José Antonio ha sido un CORAZON PURO.

José Mirande,SCJ


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7. EL COMUNISMO Y LA MISIÓN DE TALI (de diciembre de 1950 a diciembre de 1951)

por
Arnaud Pucheu,SCJ

L’Écho de Bétharram
marzo de 1952

Los comunistas estaban instalados en el Yunnan desde diciembre de 1949. El primer gobierno rojo estaba compuesto por gente del país conquistada para la doctrina comunista desde hacía mucho tiempo y debidamente amaestrados y formados en los métodos del partido en las escuelas de Kien-Tchouang, a 100 km. al norte de Tali.
Los primeros contactos con la Misión han sido corteses e incluso ricos en fórmulas de admiración por todo el trabajo misionero, desinteresado y consagrado al pueblo. Pero un mes más tarde, empezaba a revelarse el verdadero rostro del nuevo gobierno: la Misión era despojada del único aparato de radio que poseía, así como de fusiles de caza y otras armas menores de la resistencia de Tali. ¿El pretexto? Confiar a la policía restablecida la protección integral de nuestras personas, asumidas en adelante por la nueva China…
A fines de enero, cajas de remedios, procedentes de Kunming para nosotros, eran desviadas hacia los hospitales populares. Pues nos dice el súper mandarino de Tali, “esos remedios siendo destinados para el pueblo, podrían ser distribuidos igualmente por ellos que por nosotros…” Los misioneros venidos al centro de la Misión para hacer su retiro anual pudieron volver a sus distritos obteniendo de las autoridades visas de tránsito.
Y llegamos a diciembre de 1950.

Restricciones aportadas al campo del apostolado y al hábitat de los misioneros – El 24 de diciembre, por la tarde, más o menos todos los misioneros del Yunnan recibían a la misma hora una comunicación de las autoridades locales, restringiendo el campo de apostolado del misionero a su residencia y a un perímetro englobando la ciudad o el pueblo, centro de su distrito; para ir a otro sitio se requería un visado de las autoridades. Más tarde supimos que ese visado no sería concedido más que para Tali, en donde se quería concentrar a todos los misioneros.
Justo en ese tiempo, estábamos convocados por Mons. Lacoste para hacer nuestro retiro anual: en el último momento, Monseñor, teniendo noticias de la posible concentración, había ordenado a los misioneros de no abandonar sus puestos; pero esta orden no habiendo llegado a tiempo al P. Pucheu, éste se ponía en camino hacia Tali, escoltado por dos solados armados y debidamente provisto de visa. Llegado a Tali, se vio retenido; primero por razones de inseguridad, luego por el registro inminente, finalmente a causa de la división de las tierras… que no había empezado aún en enero de 1952. Lo mismo le ocurrió a Mons. Magenties que dice ir a Tali mandado por su mandarino para reprochar a Mons. Lacoste y al P. Toucoulet haber venido el 8 de diciembre a Tali sin el permiso de su mandarino local…

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