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01/05/2010

Noticias en Familia - 14 de noviembre de 2010

Sumario

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La palabra del Padre General

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Idoneus, expeditus, expositus

Cet extrait de “Qué sentimientos tendría que inspirarnos la intervención divina! ¡Qué amor, qué respeto hacia la Sociedad! ¡Qué desconcierto por haber sido llamados a ella! ¡Qué entrega gozosa y constante para trabajar por ella, para formar hombres dignos de ella, idóneos, expeditos, expósitos, hombres dispuestos a todo, desprendidos de todo, abiertos totalmente a quien corresponde.” (DS 41)
Esta cita de la Doctrina espiritual tiene mucha fuerza. Expresa una gran admiración por el misterio que es la Congregación: seis admiraciones ¡Qué…!. Contiene la radicalidad del Evangelio, expresada con el triple todo, todo, totalmente, como se expresa también con el… sans retard, sans réserve, sans retour, par amour. Describe los rasgos del religioso de Betharram: dispuestos, desprendidos, abiertos. Con estas cualidades los religiosos del Sagrado corazón somos personas libres, sueltas, ligeras de equipaje, para poder responder, guiados por el Espíritu y los superiores, a las necesidades de la Misión de la Iglesia y para servir mejor a los hombres, especialmente a los más pobres.
Estas tres palabras debieran ser la materia de nuestro examen diario de conciencia, para poder trabajar nuestro corazón con mucha atención y vigilancia evitando así instalarnos en el bien aparente, que es tan sutil y nos mantiene sin darnos cuenta en la mentira.
Idoneus: hombres dispuestos a todo. Dispuestos al éxito y al fracaso, al aplauso y a la crítica, a ser reconocidos y a ser despreciados, dispuestos al frío y al calor, a vivir cómodamente y a pasar necesidad, dispuestos a quedar o a partir… Dispuestos a servir, dispuestos a vivir la fraternidad en la comunidad, dispuestos a vivir en el amor, dispuestos obedecer porque no tenemos nada que  perder, a entregarnos sin buscarnos, a perdernos en vez de encontrarnos, a buscar siempre el bien de los hermanos de comunidad y de aquellos que me fueron confiados en la misión… Nuestra confianza y nuestra esperanza no están puestas en personas o en palabras humanas, sino en la Palabra de Dios, que es Jesús, el Verbo encarnado, nuestro Creador y Señor.
Expeditus: desprendidos de todo. Esa disponibilidad radical sólo es posible si estamos atentos a no apegarnos a nada, ni material, ni espiritualmente. Nuestros votos de castidad, pobreza y obediencia son para ayudarnos a ese desprendimiento de las personas, de las cosas, de las instituciones, de los honores, de creernos imprescindibles e irremplazables, de pensar que nadie puede hacer lo que a mí me gusta mejor que yo. Desprendidos de todo, sobre todo de nosotros mismos (DS. 45), dice también san Miguel Garicoits. Somos discípulos del que se vació de sí mismo para ser uno de tantos (Fil.2,7) , que se negó a sí mismo en la Cruz entregándose totalmente y confiando que, en su entrega, el Padre reconciliaba a la humanidad. Somos discípulos del Cordero que se ha hecho nuestro Pastor (Ap.7,17)… Como él queremos ser pequeños, obedientes, constantes y contentos, porque a quienes son así Jesús revela lo que aprendió de su Padre (Jn.15,15).
Expositus: abiertos totalmente a quien corresponde. Ese desprendimiento sólo es posible si no estamos cerrados sobre nosotros mismos, sobre nuestros intereses, nuestros
gustos, nuestros criterios, nuestras necesidades… sino más bien abiertos, con el ojo y el oído atentos a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y a las indicaciones de los superiores, que tienen la misión de de ayudarnos a salir de nosotros mismos, indicándonos necesidades más objetivas y de mayor alcance a través de los compromisos que la Congregación ha asumido con las Iglesias locales y con la Iglesia universal. 
No son nuestras personas el centro de la misión, ni la Congregación, ni la misma Iglesia. El centro de la Misión es Jesucristo que tiene que ser propuesto a todos los hombres y mujeres. Como decía el Papa Benedicto XVI a los periodistas que lo acompañaban en el avión a Inglaterra: Diría que una Iglesia que busca sobre todo ser atractiva estaría ya en un camino equivocado, porque la Iglesia no trabaja para sí misma, no trabaja para aumentar sus cifras y así su propio poder. La Iglesia está al servicio de otro: sirve no para ella misma, para ser un cuerpo fuerte, sino que sirve para hacer accesible el anuncio de Jesucristo.

Gaspar Fernández Pérez,SCJ


nef-etchecopar.jpgEl Padre Augusto Etchecopar escribe...
al P. Juan Magendie, 2 de noviembre de 1893

Los comisarios [diocesanos que instruyen la causa del P.Garicoïts] están tan asombrados al ver en sus escritos, que durante 40 años trabajó con tanta profundidad, solidez y claridad que llegaron a exclamar: “Feliz la Congregación que tiene semejante Maestro, un iniciador tan completo… No; los miembros que la componen no tienen que buscar en otro lado, para instruirse; no encontrarían nada mejor ni siquiera tan bien como esa grande y fuerte doctrina tan claramente explicada y comunicada con un alma cálida que hizo conocer y amar, al mismo tiempo, la Verdad”.
¡Oh, mis Padres, mis hermanos, mis hijos! Si los extraños hablan y sienten de esta manera, ¿cómo tienen que pensar y sentir los hijos? Los mayores que lo conocieron, que él formó a su imagen, que alimentó con su pan, ellos mismos fueron santos y héroes… Sólo su recuerdo me extasía y me provoca emociones. Y cuando, en el Calvario, paso la vista desde la tumba del Padre a la tumba de los hijos (…), no puedo evitar una extrema confusión por mi miseria inmensa y una esperanza en la poderosa intercesión de esta parte de nosotros mismos que está en el cielo,,,
Ánimo, entonces, y confianza; y delante por tantos ejemplos de familia, corramos para continuar sus heroicos combates, (…) con la mirada siempre fija en nuestro amable Crucificado y en su corazón entreabierto.


Reflexión

Nazareth (Israel) - Casa de Betharram  

Intuición del P. Etchecopar, llamado para hoy

Desde Tierra Santa en donde estoy, he leído una serie de cartas del P. Etchecopar fechadas en el período en que se estudiaba la fundación de Belén (1877-1878).
Es innegable el interés histórico: una doble reflexión se da en la manera de leer y comprender los signos de la voluntad de Dios. La intuición de un momento preciso de la Historia, más allá de las formas que la misión ha tomado desde entonces y todavía después, puede ser útil para hoy.
La alegría está unida a la extrañeza bajo la pluma del religioso: el hecho de que el “Soberano Pontífice (acaba) de autorizar directa e inmediatamente” (Carta 445, 25/12/1878) la presencia de los religiosos de Betharram al servicio de la capellanía de las carmelitas, le parece claramente como un signo expreso de la voluntad de Dios. Viene a confirmar ese impulso misionero que animó a los miembros del Consejo, escribe en otro sitio, cuando se trató del compromiso algunos meses antes: “A la primera apertura de ese proyecto, los Padres del consejo exclamaron: ¡es una hermosa obra!”… Y el P. Etchecopar, habitualmente tan prudente así como consciente de la falta de religiosos, con problemas de relaciones con las autoridades religiosas locales, parece estar impulsado por el mismo dinamismo: “me pregunto delante del Señor si no habría que hacer aquí una excepción por todo lo que hay de gracia en establecerse en Tierra Santa.” (Carta 284, 23/01/1877). Desde entonces, la Congregación ha vivido otros llamados, y ha sabido abrirse caminos hacia un servicio a las Iglesias locales siempre más fiel y humilde…
La crisis y la penuria no son menores hoy y no faltan los llamados y los desafíos. El pasado no nos tiene que hacer olvidar el llamado a ser un campamento volante de hombres disponibles. Muchas mutaciones dolorosas ha vivido la Congregación. Me parece que el acontecimiento de la fundación de Belén esconde, al leer al P. Etchecopar, los gérmenes de una intuición que, aunque muy exigente, permitirá, obedeciéndole, ser inventivos.
Hay que resaltar dos aspectos inscritos como hilos de oro en la trama de los acontecimientos: el cuidado de la vida religiosa vivida con la audacia, la percepción de la bondad fundamental del servicio brindado.
La preocupación de la vida fraterna, el superior es eminentemente consciente cuando habla de ello al Patriarca mismo: “Permítame contar a Monseñor que este querido hijo encontrará junto a Su Venerable Paternidad las ventajas y los estimables tesoros de la sociedad y comunidad religiosa a los cuales renuncia marchando solo y aislado…” (Carta 329). Esta espera profunda es vital a sus ojos para el éxito de la misión. Es el signo de que la excepción está al servicio de esta última pero que nunca es una opción normal.
Para el responsable que es, la bondad de la misión no es sólo por el lugar en donde está llamada a desarrollarse. Responde también a una dinámica de fondo que expresa varias veces: el servicio de la capellanía de las carmelitas, el contacto con ellas a través de varias religiosas es algo bueno a doble título: primero porque procede de un “intercambio espiritual” fuerte, de una animación maravillosa con una “energía espiritual” (Cartas 284, 356). Éste es el verdadero corazón sobre el cual el discernimiento se basa para juzgar de la oportunidad o no de una respuesta favorable.
Si las formas de la misión cambian, podemos encontrar en estas perspectivas del P. Etchecopar la huella de algo esencial a que atenernos a nuestra vez para que nuestra fidelidad se haga inventiva. En él anclados, podremos tomar las decisiones más valientes, optar por las soluciones más inesperadas al servicio de la Iglesia y del mundo. A la pregunta “¿quiénes somos?”, el P. Etchecopar y otros en pos de él, contribuyó ampliamente a responder. A la de “¿qué vivimos?”, respondemos a menudo cuán importante es ese compartir sencillo y humano con los hombres y mujeres de este tiempo, encarnación que les revela el rostro de Cristo. La pregunta “¿qué queremos juntos?”, apela a una visión personal y a un compartir fraterno de fe. Es nuestra responsabilidad, pues representa esa parte que tenemos que asumir en la obra del Padre para nuestra Congregación. Que el Espíritu nos ayude, que la intercesión del P. Etchecopar nos ilumine en el camino de los discípulos de San Miguel que con tanta fuerza ha abierto para nosotros.

Philippe Hourcade,SCJ 


1er Capítulo de la Región Beata María de Jesús Crucificado

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Fraternidad y desafíos sin fronteras

La semana que precedía el Capítulo Regional, el Vicariato de Inglaterra tuvo la alegría de recibir a los delegados de las otras partes de la Región: los PP. Pensa, Tidkam, Southon, Jiraphat y Subancha de Tailandia y los PP. Biju Paul, Biju Antony y Enakius de la India. El Comité de recepción estaba formado por la comunidad de Olton con el P. Andrew a la cabeza, che también era miembro del capítulo. Estaban también los PP Austin, Superior Regional, y, para el Vicariato de Inglaterra, losa PP. Colin Fortune, Anton Madej y el diácono Wilfred. Faltaban lamentablemente a la cita tres de nuestros hermanos, el P. Chan, residente actualmente en Bangalore (India), EL p. Mongkhon de Sampran (Tailandia) y el P. Subesh que trabaja en Bongaigon. Los acompañamos con nuestro recuerdo y oraciones, y mantenemos la esperanza que en una próxima ocasión podrán obtener el visto y visitar Inglaterra.
Antes de comenzar los trabajos, los capitulantes fueron a visitar las diferentes casas del Betharram de Inglaterra, entre las cuales la nueva parroquia que asumió el P. Anton en nombre del Vicariato – se trata de dos pequeñas parroquias que fueron unidas y que reservaron una magnífica acogida a los religiosos del Sagrado Corazón. Después de una pequeña recepción en Clayton, fuimos a rezar la misa en la parroquia vecina de Ashley; la concelebración en la pequeña iglesia de campaña fue seguida por una merienda compartida con los parroquianos.
El primer Capítulo de la Región Beata Myriam se desarrolló, entonces, del 26 al 28 de octubre en un lugar histórico: la biblioteca del Priorato de Olton, en el lugar mismo donde el Cardenal Newman, recientemente beatificado, predicó en 1973 para la inauguración de lo que, entonces, era una capilla. El tema de reflexión fue tomado de la 2ª Carta a los Corintios (4,7): «Este tesoro lo llevamos en nosotros como en vasos de barro sin valor; de manera que se vea bien que este poder extraordinario no viene de nosotros sino de Dios».
La mirada a los tres Vicariatos permitió identificar las fuerzas y las debilidades respectivas. Al envejecimiento del occidente, responde la expansión vocacional del oriente (14 sacerdotes autóctonos y 38 jóvenes en formación en Tailandia; 9 sacerdotes y 33 estudiantes en la India). En un diálogo franco y abierto, los delegados debatieron sobre las fragilidades humanas, institucionales y financieras de esta situación. Se desprendía también una voluntad común: la de trabajar mejor juntos, como Región. Finalmente se eligieron a los representantes anglo-asiáticos al Capítulo General: los PP. Colin, Pensa, Tidkham, Biju Alappat y el Hno. Gérard.
Las sesiones del capítulo fueron sostenidas por la liturgia festiva y orante preparada por el P. Andrew, mientras que los otros Hermanos se encargaban de las comidas, con la ayuda de buenos parroquianos siempre dispuestos a dar una mano a la comunidad de Olton.
Al final del tercer y último día, los “Companions of Betharram” (los laicos asociados) de Olton y de Small Heath se hicieron presentes en el almuerzo final, una mezcla de “fish end chips” inglés, de “hachis parmentier” y de platos de lo más picantes a la tailandesa y a la indiana.
Sin ser un acontecimiento histórico del nivel de los concilios de Nicea o de Calcedónia, el Superior Regional considera que se hizo un paso adelante en la comprensión, el respeto mutuo y la amistad: “Fuimos bien conscientes de ser pobres vasos de barro, pero con esa tranquila certeza de llevar en nosotros, tesoros” (P. Austin). Por nuestra parte, deseamos a nuestros hermanos de la Región una buena vuelta a sus casas. Dejando de lado el frío de nuestra región, ha sido un verdadero placer pasar esos días en su compañía.

Anton Madej,SCJ 


5 minutos con... el Padre Dominique Etcheverria

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El P. Dominique Etcheverría vive en Limoges, en el centro de Francia, desde hace más de 40 años (el tiempo de la realización, según la Biblia). Con toda sencillez, aceptó evocar para nosotros lo que realiza y lo que lo realiza, como religioso del Sagrado Corazón de Betharram.

Nef: Llevas un apellido totalmente vasco y eres ciudadano de Limoge por adopción desde 1969; ¿cómo nació tu vocación y por qué caminos llegaste a Limoges?
- Es verdad, con el apellido que llevo y mi acento, imposible renegar de mis orígenes. En junio de 1944, un Padre de Betharram, el P. Ithuralde, vino a mi pueblo natal, en el último rincón del País Vasco para predicar el retiro de la “Comunión solemne” … Fue mi primer contacto con la congregación. Fue así que llegué a Betharram. Estudios en el Apostolicado y en el colegio de Betharram. Noviciado, Escolasticado. 28 meses de servicio militar durante la guerra de Argelia. Antes y después de ser ordenado por Mons. Lacoste scj, obispo de Talí, hice una larga estadía en la Escuela de Sonis, en Sidi Bel Abbès, en el Oeste argelino, donde tuve la inmensa gracia de vivir con una comunidad de jóvenes religiosos-sacerdotes dinámicos, generosos, alegres que me marcaron para toda mi vida. Después de 1968, la catequesis en Francia, acababa de vivir una grande evolución con la participación de catequistas laicos. Y fue en setiembre de 1969 que fui llamado a Limoge.

La mayor parte de tu ministerio se desenvolvió entre los jóvenes. ¿Qué aprendiste de esta experiencia?
 - Viví, en primer lugar, 10 años en Argelia al servicio de los chicos, de los jóvenes y de los adultos, luego, un cuarto de siglo en Limoge en el colegio Ozanam, y algunos años en el colegio Santa Juana de Arco, en la parroquia San Miguel. A pedido del obispo, me encargué del acompañamiento de los Scouts y Guías de Francia, como Capellán diocesano, durante 15 años y, finalmente, del Grupo de Jóvenes de la Fraternidad Cristiana de las Personas Enfermas crónicas y Discapacitados físicos, movimiento de Evangelización, conocido familiarmente como “la FRAT”. ¿Mis mayores alegrías? La de ver a dos jóvenes ordenarse sacerdotes-religiosos y a dos jefas de Guías de Francia hacerse religiosas; también la de trabajar con adultos: catequistas, responsables de Movimientos y Servicios diocesanos y de equipos locales; finalmente la de tratar de responder a los pedidos de los obispos de Limoge y de la región Sud-Oeste como capellán diocesano y Regional de la FRAT con el acuerdo de la comunidad y de los Superiores.

La presencia de Betharram en el mundo de la educación, en Europa, por lo menos, disminuyó sensiblemente en estas últimas décadas. ¿Cómo ves esta evolución?
- Como un sufrimiento sobrellevado con confianza en esta nueva orientación de la Provincia de Francia. Eso permitió responder a otros pedidos de los obispos. ¿Cuáles los desafíos para la congregación? –en un mundo marcado por la pérdida de puntos de referencia, ser lugares de iniciación cristiana; -en un mundo en búsqueda de sentido, una espiritualidad fundada sobre el carisma de San Miguel Garicoits. El Carisma de Betharram ¿no nos llama a seguir viviendo la tarea educativa en el mundo de los jóvenes?

Te comprometiste mucho con los “pequeños”, como capellán del Socorro Católico (Caritas) y de la Fraternidad de los enfermos. ¿Puedes decirnos algo más?
 - Mi misión con los “pequeños” y los pobres es apasionante aún hoy, en medio de las dificultades que se encuentran. Lo que me alegra es poder colaborar, como capellán o sacerdote acompañante, con Movimientos y Servicios en los que los laicos son los primeros responsables de su misión, sea en la Acción Católica Femenina o en la FRAT (Fraternidad Cristiana de las Personas Enfermas y Discapacitadas) y, finalmente, en Caritas. El primer aspecto de este compromiso, es escuchar, recibir, estrechar lazos de fraternidad, de amistad. Esto coincide, me parece, con la primera misión de la Iglesia que es, por medio de las relaciones de ayuda mutua, de entrega, de amistad, ser testigo del amor de Dios. El 2º aspecto: el equipo, el espíritu de equipo para ponerse de pie, para salir de sí mismo y de su propio rincón y visitar a ese otro que se hace responsable de ese hombre y de esa mujer y que lo compromete, por su parte, a hacer lo mismo. Y esto con la paciencia que caracteriza la delicadeza de Dios. Me gusta el lema de la FRAT: “Levántate y anda” hacia tus hermanos, y sé testigo del Resucitado con tus visitas, cartas, teléfonos, reuniones de amistad y de reflexión, compartir del Evangelio, oración… Como una pequeña semilla, la FRAT nacida en 1945, en Verdun, está muy viva hoy en más de 150 países de los cinco continentes.

¿Qué aprendiste en contacto con los pobres y los enfermos?
- Primeramente aprendí el valor, la grandeza de cada persona, sea cual fuere su edad, su situación social, su salud, su nacionalidad, su religión. Aprendí también a ir con confianza hacia el otro y romper su aislamiento, creer en sus capacidades, estar cerca de los más desheredados, luchar contra la mentalidad de asistido. En resumen, he aprendido mi propia pobreza, las pobrezas por las cuales, creo puede pasar el amor de Dios.

Con los religiosos de tu generación, viviste el paso de las grandes comunidades dedicadas a una única obra (colegio), a las pequeñas comunidades polivalentes; ¿Cómo lo viviste?
- Al comienzo, con dificultad… Mirando a la distancia, vi todo lo positivo que aportan las pequeñas comunidades polivalentes: las reuniones comunitarias en las que cada uno puede compartir lo que vivió en su misión, sus dificultades, sus logros, sus penas y alegrías; la oración comunitaria, en particular, la Eucaristía y la liturgia de las Horas; las jornadas de fraternidad, de convivencia, que permiten conocerse mejor; procurar aceptarnos como somos y ayudarnos unos a otros a vivir la vida consagrada, en el respeto mutuo…

¿Qué frases del mensaje de San Miguel te acompañaron y siguen sosteniéndote día a día?
- En mi vida consagrada lo que me alimentó y que me alimenta aún en el día a día, es el Heldu naiz el Aquí estoy de San Miguel para vivir “en los límites de mi posición”, “por amor más que pos cualquier otro motivo”. “Bethi aintzina”, “Adelante siempre”.


In memoriam | Argentina: P. MIGUEL MARTíNEZ FUERTES,SCJ

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Palacios de la Valduerna, 30 de septiembre de 1942 | Martin Coronado, 13 de octubre de 2010

Con profundo dolor me ha llegado la noticia del fallecimiento del P. Miguel Martínez Fuertes. He compartido con él alrededor de un año en nuestra residencia de Martín Coronado durante el 2007. Quiso el buen Dios que haya podido compartir con él el fin de  semana previo a su deceso, dado que el P. Miguel me recibió como huésped.  
En mayo de 2005 nos sorprendió con agrado la noticia de que Miguel, hasta entonces ecónomo general de la Congregación hubiera decidido sumarse a la antigua provincia del Río de la Plata, hoy Vicariato de Argentina y Uruguay. Nacido en Palacios de la Valduerna, provincia de León, España, Miguel es uno de los pocos exalumnos que quedaban del Apostolicado de Mendelu. Su formación para la vida religiosa lo llevó a Francia, donde hizo el noviciado y los estudios posteriores. Allí perfeccionó también su innegable pasión: la música. Todos, aquí en estas latitudes, entonamos frecuentemente su célebre composición “Señor, aquí estoy”. En sus amenas charlas, Miguel recordaba de aquellos tiempos a los PP. Manzanné y Brunot, el primero por su dedicación al arte musical, el segundo por haber sido significativo en su formación bíblica y teológica. 
Luego de ejercer su ministerio en el País Vasco y en Zaragoza, el P. Miguel recibió el llamado de ir a América en1980: su destino  fue  el Paraguay, donde ha dejado, sin dudas, una huella imborrable.
Quienes lo hemos conocido, destacamos en él su profunda humanidad, su atención de padre, su solicitud para servir a los hermanos, su calidez. A su lado, uno siempre se sentía “como en casa”, bien recibido. 
He sido testigo del cuidado entrañable que el P. Miguel prodigó al P. Cabero, leonés como él. Cabero enfermó gravemente de cáncer, fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Durante toda su convalecencia, allí siempre estuvo Miguel, a su lado.  Fue un verdadero signo de fraternidad betharramita.
Su trabajo como traductor, por otra parte, ha sido para nosotros, hispanoparlantes, de importancia trascendental. Gracias a su labor podemos acceder a lo textos del fundador en castellano, leer los artículos de las NEFs de antaño y de hoy, conocer y profundizar el legado del P. Etchecopar, entre otras cosas. Su empeño por traducir textos de nuestro carisma es un signo claro de su amor a nuestra familia religiosa y su fuerte sentido de pertenencia.
Pese a sufrir de diabetes, Miguel se dedicaba con denuedo al trabajo el la parroquia y en los colegios de Coronado. Tenía a su cargo una gran responsabilidad y, en la medida de lo posible, desplegaba “la inmensidad de la caridad, allí en su posición”.
Su amor por la familia religiosa echa sus raíces, quizá, en su notable afecto que demostraba hacia su propia familia. Mantenía frecuentes conversaciones con su hermana Pilar, pudo visitar a su hermano Ángel poco tiempo antes de que éste fallezca. Guardaba con cuidado una cinta magnetofónica con una grabación de las voces de sus padres. Hijo de su tierra, siempre añoraba visitar su terruño leonés. La distancia y el tiempo no habían hecho menguar en su corazón su cariño por su patria.
Nos duele, empero, que haya encontrado la muerte en soledad. Por diversas circunstancias, Miguel vivía la mayor parte del tiempo sólo en Martín Coronado. Él, un hombre de comunión, un hermano, signo de acogida, de compañía, de calidez humana, dio su último paso sólo, en la noche. Como Vicariato no dejamos de preguntarnos qué es lo que el Señor nos está insinuando con la vida entregada de Miguel.      

Guido García,SCJ

 

TESTIMONIO DE SU MÉDICA

Mi muy querido padre Miguel:
Ayer 13 de octubre a la mañana, recibí  la triste noticia de su partida al Reino. Estaba esperando su vuelta ,para que nos contara con detalles los días vividos en España, viaje que lo hacía tan feliz. El mismo día 13 el Padre Paco me confirmo la noticia. Por razones de salud no puedo estar esta mañana con su Comunidad, pero quiero estar presente de alguna manera.

Querido padre Miguel, doy gracias a Dios por haberlo conocido. Me alegraba el consultorio con su presencia.
Tengo por usted el mejor de los recuerdos. Buen paciente, metódico, organizado y siempre viendo “la mitad del vaso lleno”. Optimista , con profunda fe, y con un ser niño que lo hacía transparente.
Me regalaba sus poesías, de una pureza que sorprendía, así como su música.
Fue, mi maestro de computación por mail. Yo no era una buena discípula, pero usted con su gran paciencia, me enviaba una y otra vez las enseñanzas de cómo llevar las cuentas del mes.

Nuestra fe nos hace sentir seguros que Ud. esta con el Padre ,quien ya lo ha recibido con un abrazo de Misericordia, y El también le dice gracias por su sacerdocio, porque transmitía paz, fe y confianza en la Providencia.
Su testimonio de vida me ayuda y estoy segura que seguirá siendo luz para muchos.
Que Maria Madre lo envuelva en su manto y de consuelo a  su Comunidad y a todas las personas que tanto aprendieron a quererlo. Gracias por todo lo que nos dio y ya el Padre le está devolviendo ciento por una
Con todo mi cariño y agradecimiento      

Claudia Dra. Aspe (Buenos Aires,14 de octubre de 2010)

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TESTIMONIO DE UN HERMANO Y AMIGO EN CRISTO

Cuando  un amigo se va…: El Padre Miguel Martínez Fuertes.

 Una vez más, la muerte ha venido como un ladrón.
Se ha llevado al P. Miguel Martínez, antes de que nos diéramos cuenta.
El 13 de octubre, a la madrugada, como “el hombre que murió al alba”, ha fallecido víctima de un grave infarto al corazón.

El Vicariato de Argentina  y Uruguay ha perdido un gran amigo.
Supo hacerse querer por su capacidad de estar cerca de todos, por su fina sensibilidad, por su generosa actitud de servicio.
Con gran capacidad de organización, recibía a su comunidad religiosa espléndidamente. Cocinaba él mismo  y se complacía en ofrecer lo mejor.
Sabía tener en cuenta las necesidades y el gusto de cada uno.
Nos hacía sentir cómodos como en nuestras propias  residencias.

Con  seguridad nos ponía al día en temas de liturgia. Entonaba los cantos
en las celebraciones de la comunidad religiosa y  frecuentemente nos enriquecía con nuevas melodías.
En su entierro cantábamos el “Señor aquí estoy para hacer tu voluntad” que él había compuesto.

Tenía frecuentes gestos de atención, de amabilidad con mensajes, con llamados telefónicos. Nos asesoraba en temas de rendición de cuentas. Nos transmitía conocimientos de informática
No hablaba mucho; pero era muy escuchado.
Muy trabajador, servía a la Congregación traduciendo artículos, documentos
Y libros.
Aquejado por una fuerte diabetes, se controlaba, se inyectaba la insulina y
seguía estrictamente la dieta prescripta.

Semanalmente iba a pasar uno o dos días con él. Me sentí muy enriquecido
con su trato amable. Aprendí  y recibí mucho de él. Siempre ofreciéndome el primer lugar, siempre dándome a elegir los horarios más confortables en
las tareas pastorales en los colegios y  en la parroquia.

Gran caballero, también cultivó la amistad con los laicos. Tenía muchos amigos en el Paraguay a quienes visitaba y  lo visitaban. Hasta hubo algunos  de ellos que vinieron a su entierro.
“Desde  ahora descansa en paz porque sus obras lo acompañan”

Padre Constancio Erobaldi,SCJ


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10. EL COMUNISMO Y LA MISIÓN DE TALI (diciembre de 1950-diciembre de 1951)

por
Arnaud Pucheu,SCJ

L’Écho de Bétharram
marzo de 1952

Hacia las tres autonomías – Una vez instalado el emisario del gobierno en Tali, seguramente la “reforma de la Iglesia” va a marchar rápido. En poco tiempo, conoce a todas las familias cristianas, amenaza a algunos, anima a otros, es decir a los progresistas, comprometiéndolos a todos a que vigilen nuestros pasos y a que refieran todas nuestras palabras.
El catequista de Monseñor considera que hay que constituir rápidamente un comité de reforma con todas las garantías de la ortodoxia religiosa. Alrededor del 15 de noviembre, tiene lugar la asamblea para elegir al presidente del comité y a los delegados. El catequista de Monseñor obtiene la mayoría absoluta de los votos. De ahí, gritos e injurias de una minoría pagada por la policía, escondida en los fondos de la sala de reunión. El Padre chino que era miembro de la Asamblea, es interpelado de manera grosera por uno de ellos: “Vuelva a su agujero; usted no sabe nada de ideas modernas”. Como la pelea no se resolvía, las partes delegan la representación a los policías que van a dirimir la cuestión. Es lo que la policía entiende y juzga en estos términos: “El adoctrinamiento no fue suficiente; un mes más de estudios y estarán maduros para las reformas”.
El domingo siguiente, con sorpresa e indignación de la mayor parte de los cristianos, la sala de reuniones es invadida por oficiales que se erigen como examinadores de los cristianos. Evidentemente, su conocimiento de las tres autonomías se revela escandalosamente deficiente… Hay que cambiar de método y de instructores… Se vota. Frente a esta presión y a esta descarada mala fe, el catequista de Monseñor desiste: son elegidos cinco cristianos que se encargarán, durante un mes, de enseñar a los cristianos el sentido exacto – es decir, según el gobierno – de las tres autonomías. Durante todo el mes, todos los cristianos tienen que asistir obligatoriamente, por lo menos dos por familia, a las reuniones de adoctrinamiento. El tema es distribuido y organizado por nuestro amigo, el policía; son todas las calumnias que se pueden repetir contra la Iglesia, representante del imperialismo, en China. Tenían que participar a estas reuniones también nuestros huérfanos, niños y niñas. El adoctrinamiento obtiene sus frutos, por lo menos externamente. Un huérfano de 15 años declara, en plena reunión: “Hasta 1949, la doctrina de la Iglesia era pura; después fue ensuciada por el imperialismo”. Pero, sobre el tema de la separación del Papa, todos los cristianos, incluso los progresistas, negaron su acuerdo; el gobierno tuvo que transigir, por el momento.
Este trabajo se completó con la reunión preparatoria para constituir el comité de Reforma: Todas las familias cristianas tenían que participar, así como los jefes de todas las comunidades de Tali. Abierta la asamblea, todos los cristianos se abstuvieron de hablar; algunos oficiales tuvieron que conferenciar durante tres horas sobre los peligros del imperialismo que se infiltraba en China por obra de los misioneros extranjeros. Este río de elocuencia tuvo una digna conclusión en la prédica frenética de un pastor protestante que evocó a sus grandes antepasados, Lutero y Calvino, y prometió el infierno a todos los misioneros extranjeros. Esclarecidos así los espíritus, se procedió a la votación con un escrutinio de cinco nombres impuestos…, por la policía. ¿Podía ser de otra manera? Nuestro amigo, el emisario, estaba radiante: era su gran día.

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