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14/02/2012

Noticias en Familia - 14 de febrero de 2012

Sumario

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La palabra del Padre general

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LA CONSAGRACIÓN POR LOS VOTOS

Al elegirnos, Jesús nos lleva a hacer la experiencia del amor de Dios y nos quiere reservar para él. Respondemos al amor que Dios tiene para con nosotros consagrándole nuestra vida. A Aquel que entregó su vida por nosotros, con quien estamos configurados por el bautismo, le entregamos lo mejor de nosotros mismos con los tres votos de castidad,  pobreza y obediencia, que nos hacen partícipes del estilo de vida que Él mismo eligió.  (RdV 6).

La Consagración no es sólo voluntad de la persona. La Consagración es gracia, don gratuito de Dios que nos ha mirado con amor, nos ha elegido, nos ha consagrado, dedicándonos a él y a sus cosas. Esta consagración ha tenido lugar en el Bautismo por el don del Espíritu Santo que nos ha hecho hijos de Dios comunicándonos la gracia divina. Por la consagración del Bautismo y de la Confirmación hemos sido asociados a Jesús, el Hijo predilecto del Padre, el Consagrado y el enviado. Configurándonos con él somos sus discípulos y misioneros.  La Consagración como gracia de Dios se expresa muy bien en la celebración de la Profesión perpetua.
El fundamento del estilo de vida de un consagrado es su relación prioritaria con Jesús, el Verbo encarnado, que es nuestro único amor, nuestra única riqueza, nuestro único Señor (RdV. 25). Contemplándolo a él, el consagrado del Padre, descubrimos que su relación prioritaria y obediente para con él Padre acapara su corazón: Donde está tu tesoro allí está tu corazón relativiza sus afectos humanos, ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? (Lc. 2, 49) y le da tal soltura y libertad que no tiene ni donde reclinar la cabeza (Lc. 9, 57)                                                                       
Se trata de la consagración de cada persona en su unidad. Lo cual da lugar a un estilo de vida que nos caracterizará como consagrados en nuestra presencia en la Iglesia y en el mundo. Ese estilo de vida se manifiesta en las tres dimensiones fundamentales de la persona: su relación de dependencia de Dios como Padre que se expresa en la obediencia; su relación de igualdad con los demás, que se manifiesta en la castidad; su relación de señorío en el uso de los bienes materiales que se manifiesta en la pobreza. Es interesante percibir cómo estas tres dimensiones de la persona se interrelacionan.  A veces esta unidad se percibe a la hora de pedir a un hermano cambio de comunidad y de misión después de muchos años viviendo en el mismo lugar. Su resistencia parece simplemente un acto de desobediencia, pero si se analiza bien se descubre su apego a las personas y a la seguridad material que eso le proporciona. Quizá la persona no se da cuenta de cómo su afectividad y la garantía de su seguridad material le quitan soltura, disponibilidad, libertad para responder con generosidad a los llamados que se descubren en un discernimiento auténtico y constante de las situaciones de la vida.
La pobreza de Jesús no consiste solamente en no poseer bienes materiales. Jesús es pobre también porque no está ligado afectivamente con ninguna persona humana, no tiene esposa, ni hijos y no condiciona a nadie para que permanezca junto a él: Entonces todos lo abandonaron y huyeron (Mc. 14, 50). Pero además es pobre porque no se considera dueño de nada: todo lo que es y tiene se lo debe al Padre. Hasta el punto de experimentar su muerte como el fracaso de sus proyectos para que quede en evidencia el proyecto salvador del Padre.                               
La castidad de Jesús se manifiesta en una gran libertad e independencia frente a todas las personas, a las que ama como las ama el Padre, libertad e independencia que vive frente a los bienes materiales para poder responder con total obediencia y disponibilidad a los proyectos del Padre. Como betharramitas, siendo la obediencia lo que debe caracterizarnos, ésta es la perspectiva desde la que vivimos la pobreza y la castidad evitando la fragmentación de la persona (RdV. 22).           
La unificación de la consagración de la vida en la pobreza, castidad y obediencia se fundamenta en el principio evangélico: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.  El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.  El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre (Jn. 12, 24-26). Es un proyecto en el que la persona consagrada es capaz de renunciar a cosas que son buenas en sí porque lo espera todo del Dios que lo amó primero, en la dinámica superadora del magis ignaciano. Como dice Pablo: Para mí la vida es Cristo (….).                
La persona consagrada tiene toda su vida orientada a la persona de Jesús. Esto se expresa en el hecho de no estar acaparado por administrar bienes, o ligado por afectos a una esposa o a unos hijos, en no tener proyectos propios, sus proyectos son los de Jesús y su Iglesia. Sacrifica todo lo suyo para estar disponible para Dios y su proyecto evangelizador. También el estilo matrimonial se construye sobre el principio evangélico de perder la vida para encontrarla. En el matrimonio se renuncia también a los proyectos personales, a centrar la vida sobre uno mismo y se orienta toda la vida hacia la esposa o el esposo y todo lo que esto implique. El casado/a entrega y recibe todo de Dios a través de su esposa/o. El consagrado testimonia la prioridad de la relación con Dios. Los dos proyectos se complementan: El religioso recuerda que Dios es lo único necesario y eso justifica toda renuncia y que hay que saber transcenderse más allá del esposo/a. El casado testimonia que el amor de Dios puede quedar en buenos deseos si no se concreta en el amor al prójimo.        
La consagración es un estilo de vida, una manera de ser y de vivir que caracteriza la conducta, la manera de ser y relacionarse por su sencillez, por su soltura y libertad en relación con las personas, los bienes y los proyectos de vida. El estilo matrimonial es diferente, se expresa en otro estilo de relaciones con Dios, con los demás y con las cosas.

Gaspar Fernández, SCJ

 

 


 

smichel.jpgSan Miguel Garicoïts escribe... 

¿Qué motivos nos tienen que llevar a obedecer a nuestras Reglas?
Muchos. Pero el principal es el amor por Nuestro Señor Jesucristo, el deseo de servirle y agradarle, no el miedo (…).
Quien ama de verdad no hace diferencias al ejecutar, sea lo que el amado ordena, como lo que desea. Para un hijo que ama es suficiente conocer la voluntad de su Padre.
La gloria de Dios es tener siervos dispuestos.
Nuestro interés (ya que es en eso que consiste nuestra perfección): las Reglas son nuestro plan de conducta, de santidad y de perfección…, nuestros medios providenciales para trabajar con la gracia de Dios, para nuestra santificación y perfección (…).
Todas nuestras Reglas son grandes, importantes, incluso las más pequeñas,
porque, al venir de Dios que las ha inspirado, sólo pueden ser importantes.
porque son fruto de tantas mediaciones, de lágrimas y de oraciones a San Ignacio.

 


 

 

Vida del Consejo

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REDESCUBRIR

En el mes de enero hubo Consejo de Congregación en Roma. se hizo “la evaluación de las decisiones del último Capítulo general; se determinaron los medios para facilitar el compartir de los bienes para misión; se analizaron las opciones tomadas a todos los niveles para alcanzar los objetivos propuestos a la Congregación en las Actas de los Capítulos” (RdV 217). Así nos lo cuenta uno de los participantes.

Redescubrir nuestras raíces para vivir la radicalidad de nuestra vida religiosa, hoy, por medio de la consagración, la vida fraterna y la misión. Esta es la idea de fondo que guió el Consejo de Congregación reunido en Roma, en la Casa General, del 11 al 21 de enero. Al Superior General y a los dos consejeros que residen en Roma, se unieron los dos consejeros generales “externos”, el P. Tobia Sosio y el P. Laurent Bacho, y los tres Superiores Regionales, los PP. Jean-Luc Morin, Gustavo Agin y Austin Hughes. Este 18º Consejo de Congregación tenía el objetivo declarado de dar cumplimiento a las decisiones discutidas y votadas en el Capítulo General celebrado en Belén en el pasado mes de mayo.
Por supuesto que no se puede transmitir en un escrito la riqueza de los intercambios, la profundidad de las reflexiones, el clima de escucha, además de los momentos de confrontación abierta con la que cada uno manifestó también su desacuerdo y expresó sus dificultades que tenían que ver sobre todo con el cómo sensibilizar a los hermanos e involucrarlos en las decisiones tomadas por el Capítulo General.
Un punto en el orden del día estaba vinculado justamente con las raíces, incluso históricas de nuestra Congregación: el 150º aniversario (1863-2013) de la muerte de nuestro fundador, San Miguel Garicoits, a solemnizar sin exageraciones ni excesos, como proclama el último Capítulo General. Se revisaron diferentes propuestas para la celebración de este acontecimiento. Los contenidos serán comunicados e ilustrados en los próximos números de la NEF y en los diferentes Consejos Regionales que se reunirán en estos meses. Diversas celebraciones acontecerán del mes de mayo de 2013 al mes de mayo de 2014 y se unirán bajo el lema: “Del corazón de Cristo al corazón del mundo”. Estos son algunos de los acontecimientos más importantes, a nivel de Congregación: la peregrinatio de las reliquias de San Miguel, una celebración en la iglesia San Luis de los Franceses (en Roma), la participación de jóvenes laicos betharramitas a la JMJ de Río de Janeiro en julio de 2013, Misa solemne en Betharram, ejecución de una misa compuesta en honor de San Miguel, un concurso para elegir el logo oficial del 150º … Además, a nivel de Región y de Vicariato se proyectarán y se realizarán otros modos de celebraciones que serán comunicados a través de la página web de la Congregación.
Otro tema significativo, en respuesta a lo dictaminado por el Capítulo de Belén se refiere a la formación permanente. Estos son algunos de los proyectos a realizar: a nivel de Congregación, un encuentro en Belén para los religiosos de más de 40 años (2015). Un encuentro para los religiosos hermanos de la Región San Miguel y de Inglaterra, en Betharram, Lourdes e Ibarre. A nivel de vicariatos e intervicariatos, una sesión para los religiosos de menos de 15 años de profesión perpetua…
También el tema de la animación vocacional fue encarado y se destacaron algunos puntos fuertes: por lo que se refiere a la oración, dar continuidad a la iniciativa (nacida en la región San Miguel) de una oración mensual preparada por los jóvenes en formación, y abrirla a religiosos y laicos betharramitas, en vista a los 150 años, a partir de los textos de San Miguel. Esta oración se publicará en la NEF a partir de setiembre de 2012. Se sugiera, además, que el 8 de cada mes, toda la Congregación rece por el proyecto Vietnam. Una ocasión para impulsar la Pastoral juvenil-vocacional, parece ser también la JMJ de Río, en preparación a la cual se tendrían que motivar a los jóvenes que se mueven junto con los grupos de laicos betharramitas y, más aún, los religiosos que están en contacto con el mundo juvenil.
Por lo que se refiere al tema de la comunidad, el Superior General propuso a la atención de los Superiores Regionales unas guías para ayudar a las propias comunidades a crear o a renovar el proyecto comunitario-apostólico. Frente al tema de la fraternidad internacional y comunitaria, se vislumbraron pasos concretos a realizar para la constitución de las comunidades de Pau y de Nazaret, indicadas por el Capítulo General como puntos fuertes para reanimar la cooperación entre las distintas Regiones con verdadero espíritu Misionero.
Al encarar el tema de los laicos, presente transversalmente en los temas analizados por el Capítulo General, en Belén, se insistió sobre la necesidad de involucrarlos a la hora de pensar, proyectar y realizar los distintos acontecimientos celebrativos de los 150 años de la muerte de San Miguel. Se constató también como el espíritu betharramita está vivo en los diversos grupos, en cada uno con motivaciones y manifestaciones diferentes, pero todos referidos a la intuición de San Miguel. Particularmente se tomó conocimiento del deseo de algunos laicos de vivir el carisma de San Miguel también por medio de “promesas”, además de la experiencia misionera de una joven pareja argentina que sienten muy fuerte su vinculo con Betharram.
La presencia de los Ecónomos Regionales, el P. Jean Saint-Pé (Región San Miguel), el P. Sergio Gouarnalusse (Región Etchécopar) y el Hno. Gerard Sutherland (Región Beata Miriam) en los últimos tres días de encuentro del Consejo de Congregación y, después, a lo largo de una mañana, la de los laicos que nos asesoran en los asuntos económicos, nos permitió profundizar algunos temas que en el Capítulo de Belén habían sido puestos bajo el título Economía de comunión. Éstos fueron los temas: cómo alimentar el fondo para la formación para poder ayudar las casas de formación que encuentran dificultades en encarar los gastos para los estudios de los jóvenes en formación. Se hicieron algunas propuestas concretas que corresponde al Consejo General hacer operativas. Otro punto importante es el pedido a todos los ecónomos de comunidad de elaborar, con la ayuda de los ecónomos de vicariato, los presupuestos. Se dieron algunas explicaciones sobre el funcionamiento del nuevo programa de gestión de nuestros recursos, lo que permitirá una mayor agilidad y eficacia en la transmisión de los datos a distintos niveles, dentro de la Congregación.
Otro momento muy significativo fue la propuesta de una comisión que hiciera propuestas concretas para que Betharram, corazón y cuna de nuestra Congregación, sea valorizado como lugar en que reside nuestro patrimonio, como centro de acogida para religiosos y laicos deseosos de profundizar la vinculación con San Miguel y, finalmente, como centro desde el cual contagiar al exterior la riqueza de nuestra espiritualidad.
Lo dicho hasta el momento tiene sentido sólo si se coloca en el clima de escucha y de oración que tres momentos de narratio fidei contribuyeron a alimentar. Un primer momento nos vio rezar y compartir nuestras experiencias a partir del Salmo 66. Contemplando a ese Dios que “nos puso a prueba, y nos pasó por el crisol como la plata” hemos reactualizado el espíritu que el Capítulo de Belén nos indicaba con la imagen de San Pablo: “tenemos tesoros en vasijas de barro”. Y las palabras del salmo: “pero después nos alivió” nos ayudaron también a descubrir y a explicitar los signos de esperanza todavía presentes en nuestra Congregación y en nuestra vida personal de religiosos. Los otros dos momentos de la narratio partieron de dos cartas de San Miguel: la nº 10ª un ex alumno del Seminario Mayor de Betharram. En esta carta –en la que se define como “superior de cuatro muros de un amplio edificio”- San Miguel anticipa ya algunos puntos característicos de su método para conocer la voluntad de Dios. Además, la carta nº 69, a la hna. Saint-Jérôme, Hija de la Cruz, en la que San Miguel, luego de dar algunos consejos a la religiosa, le pide de su parte algunas sugerencias sobre cómo organizar el lavadero, la cocina, la bodega, la ropería… Una carta que deja ver la grandeza humana de San Miguel, preocupado por el buen funcionamiento de la comunidad en el día a día. Y es gracias a esta vuelta a nuestras raíces –iluminados por la Palabra de Dios- que podemos vivir en nuestra oración, en la vida comunitaria y en la misión, la radicalidad de nuestra consagración.
Un momento fuerte vivido por el Consejo de Congregación, el 12 de enero, fue la visita al Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el Cardenal elegido, S. E. Mons. João Bráz de Aviz y al Secretario General, S. E. Mons. Joseph William Tobin. La visita culminó con la promesa, de parte del Prefecto, de cenar una noche en la Casa General.
A San Miguel la última palabra: “Que nuestro lema sea: orar, analizar, exponer y obedecer. Cualquier otra alegría que no tenga este fundamento, no te la deseo, justamente por le gran afecto que siento para ti… Consagremos toda nuestra vida a la búsqueda de esta alegría; para alcanzarla, no ahorremos ningún sacrificio, ningún esfuerzo. Adelante con ánimo, siempre”.

Enrico Frigerio, scj

 


Servicio de Formación

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SERVICIO DE FORMACIÓN

Después del Consejo de Congregación que hubo en Roma se hizo la primera reunión del nuevo equipo del Servicio de Formación Betharramita que, después de un intercambio de experiencias personales, elaboró un programa detallado para algunas acciones de la formación, contenidas en las Actas del último Capítulo General.

El Servicio de Formación Betharramita, renovado después del Capítulo General había sido convocado por el Superior General el domingo 22 de enero en la Casa General.
Toda la semana fue consagrada al compartir de nuestras experiencias de formadores en las tres Regiones de la Congregación. Con transparencia y fe expusimos nuestras dificultades y alegría, la escucha y la reflexión de los demás abrió el camino de la confianza.
La particularidad de nuestro equipo es de integrar la formación permanente a nuestra reflexión, según el pedido del Capítulo. Pudimos intercambiar sobre los objetivos de la sesión internacional prevista para mediado de julio de 2015 para los religiosos de más de 40 años de edad. Pero tenemos que reconocer que fuimos apurados por la urgencia de la sesión internacional prevista para la preparación a la profesión perpetua del 11 de abril al 18 de mayo de 2012 en Betharram. Un programa preciso fue establecido y las responsabilidades confiadas a varios religiosos. El número importante de participantes previsto (6 indianos, 5 tailandeses, 5 sudamericanos, 3 africanos) nos obliga a un acompañamiento serio. Recibimos el apoyo del P. Jean-Luc y del P. Enrico Frigerio.
Pudimos encarar temas de reflexión muy importantes que, somos conscientes, hay que programar.
1. El acompañamiento personalizado se hace un medio precioso y utilizado con mayor regularidad; queremos continuar este camino.
2. Los elementos pedagógicos integrados en la Ratio Formationis (n. 61-118) hace dos años, contribuyen a una renovación importante en la configuración del joven a Jesús, anonadado y obediente. Deseamos que esos elementos sean conocidos y utilizados, sea en la formación inicial que en la formación permanente.
3. Retomamos la reflexión de 2007 sobre la formación a la pobreza; Allí también el ejemplo de los mayores se hace particularmente elocuente para los jóvenes en formación. El P. Graziano, ecónomo general, nos permitió medir todos los esfuerzos que la Congregación continua a favorecer para la formación y la responsabilidad que eso requiere en cada religioso.
4. Sólo pudimos tocar de pasada la reflexión sobre los talentos a desarrollar en el servicio de la Congregación y de las responsabilidades a vivir siempre en el servicio sin preocuparnos de nuestro ego.
5. Intercambiamos también sobre la seriedad de nuestros vínculos de pertenencia a la Congregación que fracasos e incomprensiones no pueden deshacer. De manera que las soluciones de exclaustración y de salida definitiva pueden ser adoptadas sólo en casos de extrema gravedad.
    En todos estos intercambios, pudimos beneficiar de confianza mutua, construida esencialmente sobre la Eucaristía, la liturgia de las horas, y la narratio fidei  a partir de cartas de San Miguel Garicoits (Cartas 81, 92 y 145). Descubrimos cada vez más cómo la palabra de nuestro Fundador nos invita a considerar nuestra vocación betharramita como un don de Dios precioso; nuestras fragilidades nos hacen apreciar mejor la gracia de Dios.
Repartimos, deseosos de compartir más ese impulso de vida del Corazón de Jesús con nuestros hermanos, en el corazón del mundo.

Laurent Bacho, scj

 


5 minutos con...

... la comunidad de Yamoussoukro

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La comunidad de Yamoussoukro está compuesta por tres religiosos profesos perpetuos (P. Jean-Marie Ruspil, P. Théophile Dégni N’Guessan y el P. Arsène Noba) y un joven profeso que está haciendo una experiencia  (Fr. Armel).
El Superior, P. Jean-Marie Ruspil, con la comunidad, aceptaron responder a algunas preguntas que les hemos hecho.

NEF: ¿Cómo nació esta comunidad? ¿A qué exigencias responde?
- En los años 2005-2006, teniendo en cuenta a nuestros jóvenes hermanos quqe acababan su formación inicial, los religiosos de la Delegación de Costa de Marfil consideraron necesario abrir una nueva comunidad. Las dos comunidades existentes, en Dabakala y en Adiapodoumé estaban a 500 km y, para facilitar las relaciones, parecía importante que la nueva comunidad no estuviera demasiado lejos de una y de otra. Por eso pensamos en Yamoussoukro, exactamente a medio camino y capital política que tenía un gran futuro por delante. Mons. Joseph Aké, obispo del lugar, contactado por el Delegado y después por el Provincial, se alegró desde el primer momento, por nuestra llegada.

¿Cuál es la misión de la comunidad? 
- El obispo nos había confiado una parroquia que había erigido cuando llegamos en setiembre de 2007 y que lleva el nombre de San Félix. En el barrio Sinzibo (tierra fértil  en lengua baoulé), ya había una pequeña comunidad viva que agrupaba cristianos de 3 centros docentes y que se encontraban los domingos en el patio de una familia, debajo de un tinglado. Cuando llegamos se nos pidió que acompañáramos esta comunidad, dos poblados (Djahakro y N’Gbessou-Allangoua) y, además de la capellanía diocesana se los jóvenes, las dos comunidades de estudiantes del Instituto Nacional Politécnico (INPHB).

Ustedes son una comunidad religiosa dentro de una parroquia. Pero, cuando llegaron no había nada; ¿cómo hicieron todo lo que hay ahora?
- Al dar su acuerdo para la fundación de esta comunidad, nuestros superiores (provincial y general) fueron muy claros al decirnos, a nosotros y a la diócesis, que Betharram no tenía medios para construir iglesia y presbiterio. Durante cerca de tres años hubo que alojarse en una casa en la ciudad, y hubo que pagar el alquiler; para eso, la provincia no puso problemas ya que la vida de la comunidad exigía un mínimo de autonomía. La comunidad de los fieles, desde el comienzo, nos apoyó mucho, incluso en el plano material, y vimos que claramente querían que el lugar de encuentro y de oración fuera independiente y, después, el alojamiento de la comunidad. Gracias a su recolección de fondos y con la ayuda de una comunidad de religiosas se construyó una gran capilla que inauguramos en Pascua de 2009, menos de dos años después de nuestra llegada. Después, gracias a una subvención de OPM, a fines de setiembre de 2010, una construcción con cuatro piezas nos permitió dejar la casa que alquilábamos.

Cuéntenos de la vida de la comunidad
- Los cuatro miembros de la comunidad no fueron los mismos durante estos cinco primeros años; pasantes, novicios de 2º año, futuros diáconos y diáconos se fueron sucediendo. Pero siempre la comunidad trató de vivir, según la regla de Vida, una vida fraterna marcada por comidas en común, momentos de oración comunitaria con el oficio, caja común, momentos de distensión delante de la tele. Como estábamos afectados casi todos a una misma actividad pastoral, obramos juntos y nuestros encuentros comunitarios implican siempre un doble aspecto, religioso y pastoral.

En los acontecimientos recientes de la guerra, ¿qué problemas encontró la comunidad?
- La ciudad de Yamoussoukro no fue muy alcanzada por los acontecimientos recientes, fuera de algunos sobresaltos. Eso permitió a nuestra comunidad de mantener los contactos con el exterior y de informar particularmente lo que vivían nuestros hermanos de Adiapodoumé, en estrecho contacto con las consecuencias del conflicto. Aquí, los centro y poblados de la parroquia se vieron invadidas por familias desalojadas de Abidjan, al punto que a N’Gbessou la población se había triplicado. Más de un millar de estudiantes del INP se vieron bloqueados en sus alojamientos sin comida; la comunidad trabajó con la Caritas parroquial para proveer víveres y garantizó el acompañamiento pastoral de esos jóvenes perturbados por la crisis y ansiosos por los familiares que habitaban en Abidjan.

¿Cuáles fueron los momentos fuertes vividos por la comunidad (oración, retiros, descansos, …)?
- La comunidad vivió momentos fuertes como la profesión perpetua de dos hermanos, Omer y Arsène, o los encuentros fraternos de delegación y después, de vicariato. Mas en el día a día, la comunidad se reune para momentos de retiro a la Basílica. Pero no logra hacer visitas, como quisiera, a la comunidad de Dabakala, ni siquiera a comunidades religiosas de la diócesis, como está en el proyecto comunitario. 

Los laicos de la parroquia ¿descubrieron la originalidad de la comunidad, es decir su ser religiosos betharramitas? ¿Cómo nació la fraternidad de los laicos asociados?
- Acostumbrados a ser atendidos por sacerdotes diocesanos de la parroquia catedral, los laicos descubrieron en seguida que nosotros éramos de otra “especie”; conocían a las religiosas, pero la versión masculina se les escapaba. Nos dicen, discretamente, que aprecian la diferencia, nuestra vida común, nuestra solidaridad y nuestra proximidad pastoral, cierta manera de celebrar la liturgia más sobria y más recogida, la claridad en las finanzas. Nos ven disponibles y presentes entre ellos.
Una delegación de laicos asociados de Abidjan (Nê mê) vino un fin de semana de 2009, para reunirse con nosotros pero también para decir, con pocas palabras en una misa dominical, lo que ellos viven como betharramitas. Algunos fieles continuaron intercamiando con ellos y fue así que, poco a poco, se estableció un núcleo de laicos asociados en Yamoussoukro que tomó el nombre de Mi yè (“Aquí estoy” en Baoulé). Algunos conocían Betharram gracias a los retiros animados en Adiapodoumé.

El Capítulo General nos recuerda que la “animación vocacional es un compromiso de todo religioso. No tendríamos que tener miedo de los jóvenes; ellos nos impulsan a una conversión continua: para que nuestro testimonio sea cada vez más coherente; porque tenemos una mirada positiva sobre el futuro”. ¿La comunidad se presenta como provocación para los jóvenes? ¿cómo?
- Los jóvenes son muchos, en nuestra parroquia; las dos comunidades del INP son constituidas por 800 jóvenes entre 18 y 25 años. En el país, más de la mitad de la población tiene menos de 18 años. A todos estos jóvenes la formación escolar o superior les exige mucho, por lo cual no están tan disponibles como quisiéramos para participar en los diversos movimientos o grupos que les proponemos. La comunidad participa muy activamente en su animación, sin esconder su identidad religiosa. Hay grupos vocacionales en la parroquia y en el INP; les decimos quiénes somos y los invitamos a que nos conozcan más. Hasta ahora, un joven estudiante, Fulgencio, ha manifestado el deseo de compartir nuestra vida… una vez terminados los estudios; es un aspirante. Esperamos que otros se sientan atraídos por nuestra vida betharramita que somos felices de vivir aquí, juntos, en Yamoussoukro.

 



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2. LOS CAPÍTULOS DEL PADRE ETCHECOPAR (1878 - 1897) 

Las Constituciones, aprobadas gracias a la obra del P. Augusto Etchécopar, Superior General en 1873, preveían reuniones capitulares cada tres años. Fue así que el 20 de agosto de 1878, por primera vez, la Congregación celebró su primer Capítulo General. Presididos por el P. Ecthécopar, confirmado en su cargo, se irán celebrando otros cinco Capítulos: 1881, 1884, 1887, 1890 y 1896.
El P. Etchécopar, Superior de la Congregación por 24 años, se propuso tres grandes objetivos.
El primer objetivo lo perseguía ya antes de ser Superior: la aprobación de parte de la Santa Sede de la Congregación y de sus constituciones. No fue tarea fácil, pero finalmente salió victorioso, gracias también a la intervención decisiva de la Hna. Miriam de Jesús Crucificado.
Lograda la aprobación romana, el P. Etchécopar se lanzó hacia el segundo punto de su programa: lograr que la Iglesia reconociera la santidad del fundador. Encargó al P. Basilide Bourdenne de preparar una biografía del P. Garicoits, que apareció en 1878; más tarde fue él mismo que recolectó y publicó partes de las cartas y de los escritos del fundador, conocidos bajo el título de Pensées; finalmente, entre 1878 y 1879, comenzó los preparativos para introducir la causa de beatificación del fundador.
Pero el tercer punto de su programa, que seguramente fue el más importante, fue la tarea de consolidar espiritual y materialmente La Congregación y sus distintas obras. Después de años de decepción y de desorientación, era necesario un viraje para retomar el camino trazado por el fundador y para reconstruir el edificio espiritual por él fundado.
Loa Capítulos Generales que él presidió manifiestan esa voluntad de impregnar todo con el espíritu que había animado la acción de San Miguel. Fueron tomadas, de manera particular, dos decisiones  que, una vez más, mostraron el amor del P. Etchécopar por la Congregación: la apertura de los seminarios (llamados escolasticados) de Betharram y de Belén, para garantizar el futuro del Instituto y una sólida formación para los futuros betharramitas.
No hay que olvidar que, en esta obra suya, fue un incansable viajante: cada año visitaba todas las comunidades de Francia, siete veces fue a Roma para ocuparse de los intereses del Instituto, tres veces fue en peregrinación a Tierra Santa; finalmente, cuando la salud se lo permitió, visitó las comunidades de Latinoamérica.
El P. Etchécpar murió el 13 de abril de 1897. Sus últimas palabras, relatadas por testigos, fueron: “Abran la ventana; quiero ver el cielo”. Había finalmente alcanzado la meta de su viaje, ese cielo que había perseguido por toda su vida y que había enseñado a amar.
En el fondo, Etchécopar no había cambiado nada de las opciones de San Miguel: podemos decir que, como buen discípulo, siguió al Maestro. Sin embargo, su obra fue decisiva para la historia de la Congregación, porque, trabajando por estos tres objetivos, “fundó” la Congregación, en el sentido que al rostro y al alma que dio el fundador, agregó piernas propias para que pudiera caminar.
En agosto de 1897, se celebró un Capítulo extraordinario para nombrar al sucesor del P. Etchécopar. Éste encerró sus sesiones reconociendo al Superior fallecido el título de “segundo fundador” de la Congregación: « Con las voces más autorizadas, con el sufragio popular, el Capítulo saluda con respeto, en el Muy Reverendo Padre difunto, el continuador de las virtudes y de la obra del P. Garicoits, modelo admirable de todas las virtudes cristianas y sacerdotales, ejemplar acabado de la vida religiosa y como segundo Fundador de la Congregación”)

Roberto Cornara

 

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