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Betharram
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13/05/2009

Noticias en familia - 14 de mayo de 2009

Sumario

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La palabra del Padre general

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Como Jesús, mansos de corazón

La mansedumbre es una de las cinco virtudes que San Miguel Garicoits contempla en el Corazón de Jesús y la quiere para sus religiosos. Jesús en el Evangelio se presenta a sí mismo como manso y humilde de corazón (Mt. 11, 29). El mismo Jesús llama bienaventurados a los mansos y dice que recibirán en herencia la tierra. (Mt. 5, 4), muy en continuidad con el Salmo 37.: Domina tu enojo, reprime tu ira; no te exasperes no sea que obres mal: … y los que esperan en el Señor, poseerán la tierra. (Sal. 37, vs. 8, y 9, 22 y 34).
Nuestro Padre San Miguel hace este comentario al pasaje de Lc. 9, 54-56, cuando los  hijos del trueno quieren destruir con fuego a los que no quieren darles hospedaje: Elías hacía bien siguiendo  el espíritu de su estado, pero los apóstoles hubieran hecho mal siguiendo el espíritu de Elías, porque no era el espíritu de su vocación. El espíritu de su vocación era el espíritu de Nuestro Señor, un espíritu de mansedumbre, humildad y entrega, para atraer con mansedumbre a los pecadores a la penitencia y a su imitación. (M.S. 203).
Contemplamos a Jesús testimoniando su mansedumbre en situaciones difíciles: Cristo no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca. Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente. (1Pe. 2, 22-23). Cuando llegaron al lugar llamado “del cráneo”, lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. (Lc. 23, 33-34). “Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas”. El le respondió: ¡Basta! (Lc. 22,38). Los que estaban con Jesús, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron: “Señor, ¿usamos la espada?” Y uno de ellos hirió con su espada al servido del Sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Pero Jesús dijo: Dejen, ya está. Y tocándole la oreja, lo curó.(Lc. 22, 49-51)
Estos textos son claros para conocer la mansedumbre de Jesús. Los que voy a presentar ahora son rasgos del mismo Jesús manso de corazón, aunque parezca mentira. Los fariseos expían a Jesús para ver si cura en sábado a un paralítico y poder perseguirlo. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. El la extendió y su mano quedó curada. Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.(Mc.3,5-6). Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo y los echó a todos del Templo… y dijo a los vendedores de palomas: Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio. (Jn. 2, 13-16). No podemos olvidar la virulencia de las palabras de Jesús contra la falta de verdad en la vida de los fariseos. (Mt. 23, 13-36).
Me parece que la mansedumbre es como el rasgo más característico de la caridad. Es la caridad pero expresada con mucha finura, con discernimiento y dominio de sí. Manso es mucho más que no violento. Manso es el que perdona, el que se niega a entrar en una dinámica de venganza, el que acepta perder sus derechos para romper la espiral de la violencia, el que responde al mal con bien para que no se siga perjudicando a otros y se pueda convivir como hermanos en vez de que este mundo resulte un infierno. Pero aunque alguno pueda pensarlo, el manso no es un estúpido, ni alguien a quien le dé lo mismo que lo mal esté bien, ni un cobarde desbordado por los miedos. El manso de vedad es aquél que se juega por la verdad, por la justicia y por el amor, le llama a las cosas por su nombre con coraje y por eso a veces los enemigos piensan que es un violento, porque se sienten tocados en su incoherencia existencial.
Discípulos de Jesús, ponemos toda nuestra energía en parecernos a Jesús y en trabajarnos para interiorizar sus virtudes. Y son muchas las ocasiones que tenemos para cultivar e interiorizar la mansedumbre. Todos vivimos en algún momento con personas que no nos quieren, que nos hacen la vida imposible, que nos desprecian, que quisieran sacarnos de su vida… Todos hemos vivido situaciones en las que una determinada actuación nuestra ha movido a alguna persona de nuestro conocimiento a hacernos la contra. Estas contradicciones son la oportunidad para forjar y manifestar la mansedumbre: callando en vez de hablar para evitar que salga esa erupción volcánica que se genera en nuestro interior con ello; cumpliendo con el deber en vez de hacernos pasivos; no cediendo a las presiones que nos violentan a renunciar a nuestras convicciones, porque nos mantenemos fieles a lo que adultamente hemos discernido como la verdad.
Sólo la mansedumbre, y no la agresividad, puede acoger, escuchar, comprender, armonizar, dejar crecer, pacificar al hermano. Porque sólo con una actitud mansa se manifiesta que se sabe esperar los tiempos de Dios para cada uno. Sólo con mansedumbre está uno en condiciones de corregir al hermano. Una actuación mansa, en el sentido que venimos diciendo, es fuente de paz, consuelo, gozo, alegría y equilibrio.

Gaspar Fernandez,SCJ 


nef-etchecopar.jpgEl Padre Augusto Etchecopar escribe... a su hermano Severino, carta sin fecha, 1863

¿No te he escrito para anunciarte la muerte del bueno y santo Miguel Garicoïts? ¡Qué perdida hemos tenido! Era nuestro guía seguro, nuestro padre lleno de ternura, nuestro apoyo inquebrantable, nuestra fuerza en todas nuestras debilidades y todas nuestras necesidades, nuestro modelo en todo, que nos trazaba y nos facilitaba el camino hacia la Eternidad.
Lo hemos perdido cuando creíamos curado de una enfermedad que le había obligado a estar en la habitación, más o menos, un mes desde Pascua. La víspera de su muerte, fue, aunque un poco débil, a ver al Señor Obispo que administraba el sacramento de confirmación en un pueblo de aquí.
En el recreo de la noche, ese buen superior era de una alegría totalmente amable, y difundía la alegría a su alrededor. No volveríamos a ver más que su cadáver. Al día siguiente, día de la Ascensión de nuestro Señor, vinieron a mi habitación a las 2 h. y ¾ de la mañana: el Señor Superior está muy mal. Me visto y corro… Encuentro a Don Garicoïts expirando. Un sofoco lo había tomado a las 2 de la mañana. Me arrodillaba, ofrecía a Dios ese sacrificio, grande como el de mi vida… y todo se acabó pronto, y nuestro santo, muriendo como había vivido, se iba al cielo, el mismo día del triunfo de Jesús; murió a las 3, en el momento que tenía costumbre de levantarse para empezar su ruda jornada. Lo hemos llorado con todas nuestras lágrimas, y si el dolor ha pasado, el recuerdo está siempre vivo y lo será hasta la reunión en el cielo.
El Señor Obispo llegó al día siguiente. Prorrumpe en sollozos ante el cadáver. Qué pérdida, decía, para la diócesis; era el modelo de mis sacerdotes. Pronunció, el día del funeral, la oración fúnebre del difunto. (…) Varias personas aseguran haber recibido favores singulares encomendándose a este buen santo sacerdote. Ése es el privilegio de los santos. Durante su vida, son queridos por Dios y por los hombres por su caridad, su humildad y su paciencia, su pureza; son las imágenes vivas de Dios, las luces del mundo, la sal de la tierra, enseñan, persuaden todas las virtudes que ennoblecen, purifican, que hacen al hombre verdaderamente feliz; pasan como el divino maestro haciendo el bien…
Verdaderamente los que quieren la gloria, ¿pueden aspirar a una gloria más alta, más sólida, más útil, más duradera que la que se adquiere a través de una vida cristiana?


Con María: ¡Ecce, Fiat... Magnificat!

EL ECCE ANCILLA DE MARÍA
La humildad de María es tanto mayor cuanto más heroica es su magnanimidad, aumentando la proporción de su humildad. ¿Cuándo dice: Ecce ancilla? ¿Cuándo se hunde más profundamente en su nada? Cuando se prepara a la sublime dignidad de Madre de Dios, cuando se siente capaz de aceptar la dignidad de Madre de Dios. (DS 242)
En María, la magnificencia de la Gracia de la vocación, convive con la más absoluta sencillez y concreción. Tertuliano escribe: “Nada hay que desconcierte tanto la mente humana como la sencillez de las obras divinas que se ven en acción, comparada con la magnificencia de los efectos que en ella se obtienen…” Tertuliano aludía a la grandiosidad de los efectos del Bautismo y a la sencillez de los medios de los signos externos que se reducen a un poco de agua y a algunas palabras. Así fue de María y de la venida al mundo del Salvador. María es el ejemplo de esta desproporción divina entre lo que se ve en el exterior y lo que sucede dentro.
Hablando del Aquí está la Servidora, San Miguel escribe: “María responde al designio de Dios de manera perfecta; tan humilde… Ecce ancilla Domini… obedece con el impulso de una fe y de una caridad heroicas: Fiat mihi secundum verbum tuum!” (DS 134/MS 207-208)
Orígenes compara, pues, María a una pequeña tabla de cera como si María dijera: Aquí estoy, soy una pequeña tabla de escribir, el escritor escriba lo que quiera, haga de mí lo que quiere el Señor de todo. Como había hecho Zacarías, María tiene, incluso, una petición al ángel, “¿Cómo es posible, si no conozco varón?” (Lc 1, 34). Pero con un espíritu bien diferente de Zacarías: No pide una explicación para comprender, sino para saber cómo seguir la voluntad de Dios. Se nos muestra de tal modo que, en muchos casos, no es lícito querer conocer a toda costa la voluntad de Dios, o el porqué de ciertas situaciones aparentemente absurdas, pero que es lícito, sin embargo, pedir a Dios la luz y la ayuda para cumplir tal voluntad.

EL FIAT DE MARÍA
El “fiat” de María permanece, pues, lleno e incondicionado. Viene espontáneamente a poner en confrontación este fiat, pronunciado por María con el fiat que resuena en otros momentos cruciales de la historia de la salvación: con el fiat de Dios al inicio de la creación, y el fiat de Jesús en la redención. Todos tres expresan un acto de voluntad, una decisión.
El primero, esto es el fiat lux, es el sí divino de un Dios: divino en la naturaleza, divino en la persona que lo pronuncia. El segundo fiat de Jesús en Getsemaní (Lc 22, 42) es el acto humano de un Dios: humano porque pronunciado según la voluntad humana, divino en cuanto tal voluntad pertenece a la persona del Verbo. Escribe San Miguel: “Jesús sabe el deseo de su Padre: eso basta para que diga en todo momento: Ecce venio!... Desde que ha dicho: Aquí estoy, hasta que expiró en la cruz, toda su vida no ha sido sino la continuación de ese primer acto”. (MS 157)
El fiat de María es el de una criatura humana. En esto, todo toma valor de la gracia. Antes del sí decisivo de Cristo, todo lo que es de consenso humano a la acción de la redención está expresado por este fiat de María. Por las palabras de Isabel: Feliz la que ha creído, se ve en el Evangelio, que la maternidad divina de María no se entiende sólo como maternidad física, sino mucho más como maternidad espiritual, fundada en la fe. Como dice San Agustín: “después que el ángel habló, ella, llena de fe, concibiendo a Cristo en primer lugar en el corazón que en el seno, responde: aquí estoy, soy la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
San Pablo dice que “Dios ama a quien da con alegría (2 Co 9, 7), y María ha dicho su sí a Dios con alegría. ¿Cómo lo probamos? El verbo con el que María expresa su consentimiento, se traduce con fiat o con se haga, en el original griego está en optativo (guenoito); esto no expresa una sencilla y resignada aceptación, sino vivo deseo, como si María dijese: deseo también yo con todo mi ser lo que Dios desea; se cumpla enseguida lo que él quiere. San Miguel escribe: “La entrega perfecta, de donde la devoción asume su nombre, quiere aún que hagamos la voluntad de Dios con amor. Dios ama que se le dé con alegría y, en todo lo que prescribe, siempre es el corazón que pide.” (MS 195).
El sí de María no es pues sólo un acto humano, sino incluso divino, porque suscitado en las profundidades del alma de María, por el Espíritu Santo mismo. Ésta es la verdadera grandeza personal de María, su bienaventuranza confirmada por Cristo mismo. Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron, leemos en Lc 11, 27, que trae la palabra de una mujer del Evangelio. La mujer proclama bienaventurado el llevar a Jesús en el seno, Jesús proclama bienaventurado el llevarlo en el corazón: bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.

PARA NOSOTROS TAMBIÉN: ¡ECCE, FIAT !
Jesús ayuda de tal manera a la mujer del Evangelio y a todos nosotros, a comprender en dónde está la verdadera grandeza de su Madre. En efecto, ¿quién guardaba las palabras de Dios más que María de la que se ha dicho dos veces, en la misma Escritura, que guardaba todas las palabras en su corazón? (Lc 2, 19.51).
Hay un cuarto FIAT en la historia de la Salvación que será pronunciado cada día hasta el fin del mundo, y es el FIAT de la Iglesia y de los creyentes que en el Padrenuestro decimos a Dios, Fiat voluntas tua, hágase tu voluntad. María dijo su FIAT en optativo, con deseo y alegría. Cuántas veces repetimos esas palabras en un estado de ánimo de mal escondida resignación, como quien, inclinando la cabeza, dice entre dientes, si verdaderamente no se puede dejar de hacer... pues bien, que se haga tu voluntad.
San Miguel había unido alegría y ecce venio: Ésta será su bandera y su contraseña: irás al frente con la bandera del Sagrado Corazón, profiriendo la voz del ECCE VENIO de mi Hijo, y serás la alegría y el sostén de mi Iglesia”. (MS 319-320)... Magnificat!

Enrico Frigerio,SCJ


Tengo 9 años y escribo al Papa

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Un joven parroquiano de Pibrac ha tomado la pluma para compartir su entusiasmo por san Miguel… a Benedicto XVI. Extractos.

Me llamo Philippe. Tengo 9 años, soy de Buxtehude (en Alemania) y desde hace cuatro años vivo con mi familia en Toulouse (Francia). Mi hermana mayor, Sophie, está en una silla de ruedas, luego está Camilla. Tiene 13 años y Pierre, tiene 7 años. Lamenté [no haberte encontrado en Lourdes], en septiembre de 2008, cuando estabas allí. Por eso, te escribo esta carta: no lejos de Lourdes está Betharram.
Allí vivía S. Miguel Garicoïts. Murió en 1863. A través del Padre Philippe, que es sacerdote de mi parroquia en Pibrac, he sabido de él. […] ¿Conoces a S. Miguel? Hizo muchas diabluras de joven. Su mamá le habló de un Dios muy severo que castiga a los hombres. El Padre Philippe me ha dicho que en aquel entonces era normal.
Dios abrió su corazón a la edad de 14 años. No tenía miedo a Dios, sino que lo amaba con todo su corazón y toda su vida sólo quiso hacer su voluntad. Cuando supo que Dios vive en el cielo, subía a tres montañas de los Pirineos para visitarlo. Hay todavía muchas cosas que contar de él, pero lo más importante es que ha dicho siempre Adelante siempre y sé feliz…
Desde hace tres años, quiero ser papa. Sé que hay que ser primero sacerdote y luego obispo. […] Un obispo tiene mucho trabajo y tú, como papa, todavía más. Pero quiero ser papa para hablar a los hombres de Dios como lo hizo Miguel Garicoïts. Abrió el corazón de muchas personas. Por eso, no comprendo que haya sólo algunos que lo conozcan…
¿Podrías hablar de Miguel Garicoïts?... Los sacerdotes betharramitas están por todo el mundo. Conozco algunos de Costa de Marfil, pues pasan a menudo por nuestra parroquia […] Hay también hombres y mujeres que pertenecen también a esta familia. ¿Sabes?, en Betharram, María salvó a una niña del río Gave. Hoy todos sólo van a Lourdes. ¡Incluso tú! Cuando sea papa, hablaré al mundo entero de Betharram. Pero no será mañana la víspera. Te pido, pues, que ya empieces…


5 minutos con... el PadreTidkham Jailertrit

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Todos los superiores regionales y 11 superiores de vicariato estuvieron reunidos del 22 de abril al 7 de mayo en nuestra casa de Belén: una iniciativa del Consejo general para estrechar los lazos, reavivar el espíritu de nuestra vocación y poner en marcha la regionalización. La acogida de la comunidad del noviciado regional y la cercanía del Carmelo favorecieron el clima de oración, de trabajo y de vida fraterna. Balance: dos semanas ricas en recursos y reflexiones… para transmitir ahora a todos los religiosos.

Con 41 años, el P. Tidkham Jailertrit es el primer Superior del Betharram tailandés originario del País. Por eso, el interés de recoger sus impresiones sobre la sesión de Belén y sus resultados...

Nef - ¿Qué efecto te ha hecho estar durante 15 días con todos los superiores de las regiones y vicariatos?
– Antes de dejar Tailandia, cuando mis hermanos me han pedido si estaba nervioso con la idea de ir a Tierra Santa, respondí: no, ya he ido. Y cuando me preguntaron si temía a las reuniones, respondí que tampoco: por una parte, conocía a todos los participantes, excepto a dos que había visto en fotos en la página Web. Luego, en caso de problemas, el representante de Tailandia que soy podrá pasar la cuestión a su superior regional… Pero más en serio, agradezco la oportunidad que tengo de participar en el encuentro de los superiores de las regiones y vicariatos en Belén. Aprendí mucho sobre la nueva organización y las misiones de la Congregación e hice la experiencia del carácter internacional e intercultural de Betharram. Aunque muy diferentes, estamos unidos, como una familia. Me sentí bien cada día de la sesión, a pesar de la dificultad de las lenguas. Por otra parte, soy joven, tengo tiempo de aprender…

¿Puedes presentarnos brevemente tu Región y tu Vicariato?
– Cada Región tiene sus rasgos característicos. Cada Vicariato tiene su identidad propia. Mi Vicariato forma parte de la Región Beata Miriam, que se compone de Inglaterra, India y Tailandia, tres países en donde los vehículos circulan por la izquierda. En este conjunto, el Vicariato de Tailandia se parece a un niño que aprende a caminar: necesita agarrarse a la mano de sus papás, necesitamos ser sostenidos y acompañados.

¿Qué desafíos ves, como miembros de la Región Beata Miriam?
- Nuestra Región está ante grandes desafíos, que ponen de relieve nuestros pocos recursos, tanto humanos como económicos. Todos los Vicariatos están alejados unos de otros por las distancias y por los horarios: por ejemplo, la diferencia es de siete horas entre Birmingham y Bangkok.
Ninguno de los tres Vicariatos tiene obras importantes, como colegios que produzcan. En India, casi todos los religiosos están en formación, ya sea como estudiantes, ya sea como formadores. En Tailandia, lo producido en parroquia está lejos de cubrir las necesidades de los seminaristas. Betharram en Inglaterra tiene varias parroquias, y envía fondos a la India, gracias a las campañas misioneras y a los beneficios financieros de la venta del Colegio de Droitwitch. Pero, ¿podrá mantener ese ritmo por mucho tiempo?... En fin, la formación es prioritaria: en Tailandia, muchos jóvenes llaman a la puerta de la Congregación, pero nos faltan formadores. La penuria de formadores se resiente en India.

Después de esta sesión, ¿ves claro tu rol de Superior de Vicariato?
– Los próximos días voy a ver todos los desafíos con los miembros de mi consejo; en la reunión, prepararemos la Asamblea del Vicariato de octubre de 2009. En este momento, veo mejor el servicio que se me ha pedido, pues sé que no trabajo solo. Espero por el futuro: la misión de Betharram en el mundo va a seguir creciendo.

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IN MEMORIAM Italia

+ P. Angelo Petrelli (1927-2009)

El P. Angelo Petrelli nació en Talamona, provincia de Sondrio, el 25 de mayo de 1927. Entró a los once años en nuestro Seminario, fue religioso betharramita el 2 de agosto de 1944, y sacerdote el 25 de junio de 1950. Gracias a su licencia en teología, enseñó durante varios años en el Seminario mayor en Albiate, hasta que en 1969 entró en la Secretaría de Estado del Vaticano con la responsabilidad de copista. Un trabajo delicado, discreto pero precioso que desempeñó con competencia y meticulosidad hasta el 1982, cuando desarrolló su ministerio en Tierra Santa primero en Belén y luego en Nazaret, como capellán de las carmelitas. Pues lo llamaron a Roma donde su salud empezó a declinar.
A causa de problemas mentales que se hacían más frecuentes, fue llevado a la residencia sanitaria asistida de Solbiate y se hizo compañero de habitación de un compañero de ordenación, el P. Angelo Pessina. Mis dos Ángeles, P. Angelo Pessina y Angelo Petrelli, fueron muy apreciados porque uno, P. Pessina, fue mi superior y maestro de noviciado en Monteporzio (Roma) en Roma (1959-1960), y el otro, P. Petrelli, fue mi profesor de teología y mi superior en Albiate Crianza en los años sesenta. Como otros tantos compañeros disfruté de su competencia en el campo teológico, en un tiempo particularmente delicado para la Iglesia y para la sociedad. Muy inteligente, aunque un poco meticuloso, era preciso en todo, sea en las cosas de estudio como en las cosas prácticas.
Como capellán de Solbiate vi el declinar intelectual y físico del P. Angelo. En los primeros tiempos era todavía bastante lúcido: concelebraba conmigo y con el P. Pessina en la santa misa ferial y festiva, leía incluso el Evangelio y una parte del Canon de la Misa, participaba con gusto en los encuentros formativos y recreativos. Junto al P. Pessina hacíamos largos paseos por el parque. Rezábamos y cantábamos juntos, sobre todo antes de cenar. El último canto que cantó con nosotros fue el himno a nuestro Fundador: “En el hermoso cielo resplandeces de gloria, san Miguel en el cielo...” Ahora él ha llegado al cielo…
En los primeros tiempos no era fácil cuidarlo, pero luego con el tiempo se dejó hacer todo. Incluso era capaz de sonreír y bendecía a los empleados sanitarios. Desde hace seis meses hasta esta parte, no decía ni una palabra, pero te miraba con ojos que se habían vuelto más grandes por la gran flaqueza. En los últimos días, mientras lo asistía yo rezaba y cantaba en voz baja, tenía la impresión que escuchaba y comprendía porque me miraba de manera distinta que de costumbre Se apagó de manera serena.
El P. Angelo era muy devoto de la Virgen y rezó el rosario hasta cuando no fue capaz de ello, con verdadera devoción. En la revista “La Carriola” del seminario de Albiate de octubre de 1949, cuando era aún clérigo, había escrito esta hermosa oración a la Virgen María, tantas veces te habíamos llamado “causa de nuestra alegría”, oh María, y quizás nunca habíamos pensado en la profunda verdad de estas palabras. Alegría es la gracia, tristeza es el pecado. Y la humanidad estaba en la tristeza, porque estaba en el pecado… Vino MARÍA y por ella el LIBERADOR. La gracia derrotó al pecado, la alegría triunfó sobre la tristeza. Y la gracia nos vino por Jesús, y Jesús nos vino por María. (…) ¡Oh María, tú eres la causa de nuestra alegría!”
El P. Angelo vivió su Pascua el 12 de abril 2009 mientras nosotros celebrábamos la Resurrección del Señor. Y fue justamente así. Porque el P. Angelo en los últimos tiempos, había recorrido su vía crucis en perfecta unión con Cristo . Estaba verdaderamente reducido a piel y huesos. Sin embargo su espíritu luchaba todavía. Mirándolo y asistiéndolo en estos últimos día me venía a la memoria el pobre Job en su lecho de dolor. Un Job que, a pesar de su sentido de rebelión ante el sufrimiento, al final se dirigía a Dios con esta profesión de fe: “Sé que mi Redentor está vivo. Después que mi piel se destruirá, sin mi carne, veré a Dios…” El P. Angelo vivió para el Señor, se apagó con el Señor, y ahora es justo que contemple en la eternidad a su Amor.



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1929-2009

BETHARRAM EN COSTA DE MARFIL

Nuestra Congregación hizo sus primeros pasos en Costa de Marfil hará pronto 50 años. El relato de esta aventura nos acompaña a lo largo de todo este año jubilar. Se lo debemos al P. Laurent Bacho, consejero general y formador cerca de Abidjan.

5. UNA COMUNIDAD ATRACTIVA

La joven comunidad betharramita irradia y atrae al exterior: los escolásticos Beñat Oyhénart, en 1969, y Laurent Bacho, en 1970, encuentran, en Katiola, en los dos años de su período de servicio militar, un campo de apostolado interesante. En sentido inverso, la Provincia de Francia llama al P. Ségur en 1969 y al P. Verley en 1970, que se convirtió en el responsable de las vocaciones. El Padre Félix Hialé deja entonces el colegio de Casablanca para dirigir Katiola; en octubre, a los 71 seminaristas menores de Katiola se suman 21 de Bouaké. Poco después, la comunidad recibe la visita del P. Giovanni Trameri, nuevo Superior general: Mons. Durrheimer [me ha dicho] su satisfacción por la buena marcha del seminario… el apostolado desborda felizmente el cuadro del seminario… El porcentaje de los que llegarán al sacerdocio es pequeño, pero se habrán formado buenos cristianos que constituirán la Iglesia del mañana.”
El 25 de marzo de 1971, primeros votos perpetuos de un betharramita en Costa de Marfil: el Hno. Jean Claude Vignau, rodeado de numerosos amigos de las parroquias en donde presta servicio como catequista, carpintero, mecánico, o electricista. La comunidad religiosa está formada por cuatro sacerdotes, un religioso-hermano y dos que hacen prácticas. Los meses próximos verán la partida del P. Minaberry, afectado por una hepatitis y luego la del P. Suberbielle, para un curso de reciclaje. En el inicio del 72, la comunidad cuenta con tres sacerdotes (PP. Hialé, Monnot y Laban). A finales de 1973, la enfermedad obliga al P. Hialé a entrar, y es reemplazo por el P. Ségur; el P. Laban regresa a Francia; en cuanto al Hno. Jean Claude, vuelve de su formación profesional con un escolástico italiano, Tobia Sosio, ordenado diácono en Katiola (lo mismo ocurrirá con Beñat Oyhénart en 1975 y Laurent Bacho en 1976).
En octubre de 1974, la Congregación decide diversificar los ministerios, de ahí varios cambios: el P. Monnot vuelve al seminario con el nuevo sacerdote diocesano Ernest Dahiri - ¡la promesa del Obispo se cumple! A mitad del año, un gran cansancio obliga al P. Monnot a regresar. Laurent Bacho vuelve al seminario en septiembre de 1975, en el momento en que el nuevo Superior general, P. Grech, nombra al P. Jean Matéo Provincial de Francia: buena noticia para Costa de Marfil porque fue el fundador durante su primer mandato (1958-1964).
En enero de 1976, para la ordenación diaconal del Hno. Laurent en Katiola, el P. Matéo se dirige a él : “Si enseñas a un hombre y a un pueblo el Nombre del que lo ama personalmente, si le enseñas a reconocer a qué punto es amado, si le enseñas que ese nombre es el de Jesús, el Hijo de Dios que vino a nuestra casa y entre nosotros… Entonces, permites a ese hombre y a ese pueblo conocer para siempre la alegría, la verdadera alegría de beber a las fuentes de la Vida, la verdadera Vida”. Propósitos siempre de actualidad.
Durante su visita, el P. Matéo es sensible a las condiciones de vida de los colegiales. De acuerdo con el Obispo, rehabilita un hogar de jóvenes cerca de la catedral, que se convierte por mucho tiempo en un lugar de encuentro y de catequesis. Una fecha importante para la comunidad: la ordenación presbiteral de los Hermanos Beñat y Laurent en Ibarre, pueblo natal de san Miguel Garicoïts, el 1º de septiembre de 1976.

Laurent Bacho,SCJ

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La redacción es responsabilidad del Consejo General.

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